Policía Nacional denuncia riesgos de aplastamientos y falta de garantías; sindicatos exigen paralizar el dispositivo
Ceuta vive este viernes un traslado caótico de migrantes desde las playas de Benítez y el Trampolín hacia el puerto, donde un campamento con capacidad para 1.800 personas —y otros 2.000 en ampliación— ha recibido a unos 3.000, según fuentes del Gobierno. La Audiencia Nacional autorizó el uso de la instalación, pero los agentes de Policía Nacional denuncian «situaciones de riesgo» por la presión humana y cargas policiales tras romperse los cordones de seguridad.
El sindicato JUPÓN alerta de que «no caben miles de inmigrantes» en el recinto y acusa al Gobierno de «falta de previsión»: el dispositivo se puso en marcha sin garantizar capacidad suficiente ni medios humanos. Solo 70 agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) —no los 170 anunciados— gestionan el traslado, según el secretario general, Aarón Rivero, quien advierte de que la improvisación aumenta el riesgo para los agentes.
El sindicato SUP va más allá y pide la paralización del campamento por «riesgo real de aplastamientos», tanto para migrantes como para policías. Su portavoz, Ana Alarcón, amenaza con exigir responsabilidades si ocurre una desgracia: Ana Alarcón afirmó que no podrían decir que no avisaron.
El contexto: Ceuta acumula una crisis de capacidad desde mayo, cuando la llegada masiva de migrantes —más de 10.000 en lo que va de año— saturó las instalaciones. El Gobierno justifica la ampliación del puerto como solución temporal, pero los sindicatos denuncian que repite el mismo error: decisiones sin planificación previa. Mientras, la tensión crece en las calles, donde vecinos y colectivos exigen soluciones urgentes.
¿Qué pasa ahora? La Audiencia Nacional podría revisar el dispositivo si se agravan los incidentes. El Ministerio del Interior, consultado, no ha respondido a las exigencias sindicales de refuerzos inmediatos.







