El Instituto Carlos III confirma la infección en un adolescente marroquí acogido en la ciudad autónoma, mientras el Gobierno gestiona el traslado de miles de migrantes entre tensiones policiales
Ceuta registra este jueves el primer caso confirmado de mpox (antes viruela del mono) en la ciudad autónoma, un adolescente marroquí de 13 años que llegó el pasado 30 de julio durante la masiva entrada de más de 70.000 migrantes. El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha confirmado la infección tras analizar muestras enviadas por las autoridades sanitarias locales, que detectaron síntomas compatibles con la enfermedad en el menor, actualmente aislado en un centro de acogida.
El joven forma parte de los miles de migrantes que arribaron a Ceuta en julio, desbordando la capacidad de respuesta de las instituciones. Mientras, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (FCSE) continúan con el traslado de personas desde las playas de El Trampolín y Benítez hacia el Puerto de Ceuta, donde se han habilitado instalaciones provisionales para albergar a más de 4.000 personas, pese a que el espacio solo tiene capacidad para 1800. La operación, que comenzó a las 6:30 horas, ha generado momentos de tensión por la saturación y la competencia por acceder a los recursos disponibles.
La Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional denegó ayer la solicitud del Sindicato Unificado de Policía (SUP) para paralizar la instalación del campamento en el puerto, argumentando que no estaba justificada en el ámbito de las medidas cautelares. El tribunal rechazó los argumentos del sindicato, que alertaba sobre riesgos para la seguridad y salud laboral de los agentes, así como sobre la falta de garantías en la atención humanitaria.
Mientras, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido públicamente la labor del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en la gestión de la crisis, contradiciendo a otros miembros del Gobierno, como el presidente Pedro Sánchez y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quienes negaron la existencia de avisos previos sobre el salto masivo de migrantes. Robles, única ministra que mantuvo la versión de los informes de inteligencia, presidirá este viernes la entrega de distinciones a agentes del CNI, en un gesto que refuerza su postura frente al resto del Ejecutivo.
La situación en Ceuta, donde se calcula que un centenar de personas murieron durante las entradas masivas de julio, sigue generando tensiones políticas. El Gobierno enfrenta críticas por la gestión de la frontera, mientras las fuerzas de seguridad intentan mantener el orden en un contexto de saturación de recursos y riesgo sanitario, agravado ahora por el primer caso confirmado de mpox en la ciudad.
El traslado de migrantes desde las playas al puerto ha requerido el refuerzo de efectivos policiales para evitar incidentes, como los registrados ayer cuando algunos intentaron correr para no quedarse fuera de las instalaciones provisionales. Las autoridades sanitarias, por su parte, han adoptado medidas de aislamiento y control para evitar la propagación de la enfermedad, aunque el riesgo de contagio en un entorno tan saturado sigue siendo alto.
La crisis en Ceuta, que ha puesto en evidencia las limitaciones de la capacidad de acogida y respuesta del Estado, también ha reabierto el debate sobre la cooperación con Marruecos y la necesidad de reforzar los mecanismos de control fronterizo. Mientras, el Gobierno se enfrenta a la presión de la oposición, que exige explicaciones sobre la gestión de la situación y las contradicciones internas en el Ejecutivo.
El caso del menor infectado por mpox subraya los riesgos sanitarios derivados de la crisis migratoria, en un contexto donde la atención médica y la contención de enfermedades infecciosas se ven comprometidas por la masificación de recursos. Las autoridades insisten en que la situación está bajo control, pero la confirmación del primer caso en Ceuta añade una nueva capa de complejidad a una emergencia que ya desbordó los protocolos establecidos.






