El presidente brasileño, con 39% en la encuesta de Quaest, insta a los rivales sin opciones a abandonar y prohíbe las casas de apuestas a una semana de la primera vuelta.
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, pidió este mes la retirada de los candidatos sin posibilidades de victoria en la primera vuelta de las elecciones brasileñas. Lo hizo en un mitin en Belem, según recoge el texto fuente. La petición busca despejarle el camino hacia una segunda reelección no consecutiva.
«Por favor, digan a nuestros adversarios que retiren sus candidaturas porque no tienen ninguna oportunidad», proclamó Lula en ese acto. El líder del PT (Partido de los Trabajadores) repunta en los sondeos y se impone por cinco puntos al senador Flavio Bolsonaro en la última encuesta. Esa diferencia no basta para evitar un balotaje de resultado incierto.
Lejos en las encuestas aparecen el escritor de libros de autoayuda Augusto Cury, el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado y el agitador Renan Santos. Todos ellos tienen menos de un 5% de las intenciones de voto. La encuesta de Quaest otorga a Lula un 39% de la intención de voto, dos puntos más que la semana pasada. Flavio Bolsonaro obtiene un 34%. En un escenario de segunda vuelta, el sondeo arroja un empate con el 42% de votos respectivos.
La prohibición de las casas de apuestas
Además de pedir la retirada de rivales, Lula ha prohibido las casas de apuestas. La decisión, explicada en sus redes sociales, ha sacudido a buena parte de la población brasileña. El efecto en las urnas es, por ahora, un misterio. La reacción de Flavio Bolsonaro fue inmediata: la ha calificado de «estafa».
El presidente justificó la medida con un argumento económico y social. «Los perjuicios para el pueblo fueron mucho mayores que los beneficios económicos. No es broma. Es algo muy serio. No vamos a permitir que empresas de apuestas ganen dinero a costa del dinero de la leche, del pan, de la comida de las familias. Hicimos lo que había que hacer: acabar con las apuestas», dijo Lula. Se adelantó a las críticas previstas con otro mensaje: «Y no vengan a decir que el fútbol brasileño depende de esto. Brasil fue pentacampeón del mundo sin apuestas. Nuestros clubes conquistaron el mundo sin apuestas». Zanjó la cuestión con un: «Nadie va a ganar dinero extorsionando al pueblo pobre de este país».
Los brasileños tienen una tendencia marcada al juego sin diferencia de clases sociales. La traducción de la medida en las urnas se conocerá la madrugada del domingo al lunes. Entonces terminará la votación y el escrutinio oficial arrojará un resultado. Según la totalidad de los sondeos, anticipa que habrá una segunda vuelta entre Lula y Flavio Bolsonaro.
El cuarto mandato y el fantasma del balotaje
Lula, de 80 años y con secuelas físicas del cáncer que logró superar, busca un esprint que le permita revalidar el título de presidente. El líder del PT ya gobernó Brasil en dos mandatos consecutivos y regresó al poder en las elecciones de 2022. Ahora aspira a un cuarto mandato no consecutivo, lo que en la práctica supone una renovación del alquiler de otra legislatura en el Palacio de Planalto. La mención al balotaje no es menor: en 2022, la segunda vuelta fue la que definió su regreso frente al entonces presidente Jair Bolsonaro.
Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, es la esperanza de la derecha brasileña. Su candidatura amenaza con cortarle el paso a Lula en esa eventual segunda vuelta. El senador ha reaccionado de inmediato a la prohibición de las apuestas con la calificación de «estafa». La encuesta de Quaest refleja un empate técnico entre ambos en un escenario de segunda vuelta, con un 42% para cada uno.
La primera vuelta se celebra el domingo. El escrutinio oficial comenzará esa misma noche y se prolongará hasta la madrugada del lunes. Los sondeos anticipan que ninguno de los candidatos superará el umbral necesario para evitar el balotaje. La campaña entra así en su recta final con Lula apelando a la retirada de los candidatos minoritarios y con la prohibición de las apuestas como medida de última hora.



