El presidente brasileño advierte en la ONU que su país ‘no cabe en el patio trasero de nadie’ y denuncia la presión de EE.UU. sobre Venezuela y los comicios del 4 de octubre
Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil y candidato a la reelección, ha abierto este martes los debates de la Asamblea General de Naciones Unidas con un mensaje directo contra el Consejo de Seguridad y una advertencia explícita a Donald Trump sobre su política exterior. En su primera intervención ante el pleno, Lula reprochó a la ONU ser ‘todos rehenes’ del inmovilismo de un órgano que, según él, no cumple su papel. ‘Somos todos rehenes del inmovilismo de un Consejo de Seguridad que no cumple su papel’, declaró el mandatario brasileño, primer líder mundial en tomar la palabra en la reunión anual.
El discurso, cargado de simbolismo, llegó horas después de que Lula criticara en una entrevista con CNN la intervención de Estados Unidos en Venezuela, a la que calificó de ‘muy grave’. ‘La soberanía del país acabó. Eso no es bueno para Estados Unidos, no es bueno para Venezuela y tampoco es bueno para la democracia’, afirmó Lula, quien evitó defender directamente a Nicolás Maduro, pero cuestionó el procedimiento seguido por Washington. ‘Si Maduro cometió delitos, debe ser investigado y juzgado, pero no sin antes cuestionar si un país puede acusar y llevarse por la fuerza a un dirigente de otro Estado’, añadió.
La tensión entre Brasil y EE.UU. se agudiza en un contexto electoral. Lula advirtió a Trump de que su país ‘no cabe en el patio trasero de nadie’, un mensaje claro sobre la creciente influencia de Washington en la región. Además, el presidente brasileño acusó a la administración estadounidense de intentar interferir en las elecciones presidenciales del 4 de octubre, donde se enfrenta a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y aliado de Trump. Según encuestas recientes, ambos candidatos mantienen un empate técnico con apenas dos semanas para los comicios.
Delhi Rodríguez, exvicepresidenta de Venezuela y exministra de Comunicación durante el gobierno de Maduro, reforzó las críticas desde Nueva York, donde participó en la Asamblea General. Rodríguez, quien viajó específicamente para reunirse con Trump, propuso convocar elecciones en Venezuela para que los ciudadanos decidan quién debe ocupar la presidencia. ‘Por la forma en que Estados Unidos trata a Delcy, parece que fuera su jefe’, declaró, en referencia a su arresto y posterior deposición en una operación militar estadounidense.
La reunión entre Rodríguez y Trump, prevista para esta semana, tendrá lugar a escasos kilómetros de la prisión donde Maduro cumple condena por acusaciones de narcotráfico. Este encuentro se produce semanas después de que Venezuela cediera parte de sus reservas petroleras a EE.UU. en un polémico acuerdo que ha generado tensiones diplomáticas.
Lula, quien aspira a un tercer mandato, insistió en que Trump fue elegido para gobernar Estados Unidos y no para imponer su voluntad a otros países. ‘Trump fue elegido para gobernar Estados Unidos y no para imponer su voluntad a otros países’, subrayó, en un claro mensaje a la Casa Blanca sobre su intención de mantener una política exterior independiente.
El contexto: Brasil y Venezuela en el punto de mira de Washington
La relación entre Brasil y Estados Unidos ha experimentado un deterioro notable en los últimos años, especialmente desde la llegada de Trump al poder. Durante el gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022), ambos países compartieron una alianza estratégica basada en valores conservadores y una visión común sobre la seguridad regional. Sin embargo, con la reelección de Lula en 2022, Brasil ha adoptado una postura más crítica hacia la política exterior de EE.UU., especialmente en temas como el cambio climático, los derechos humanos y la soberanía de los países latinoamericanos.
En el caso de Venezuela, la intervención estadounidense ha sido un tema recurrente de conflicto. Desde el golpe de Estado contra Maduro en 2024 —organizado por una coalición de países liderados por EE.UU.— Brasil ha mantenido una postura ambigua, aunque con tendencias a alinearse con la posición de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que ha exigido el respeto a la soberanía venezolana. La reciente operación militar que llevó al arresto de Maduro y la posterior cesión de reservas petroleras a Washington han sido interpretadas por analistas como un intento de EE.UU. de consolidar su influencia en la región, algo que Lula ha rechazado públicamente.
Las elecciones del 4 de octubre en Brasil se presentan como un momento clave no solo para el futuro político del país, sino también para la relación con Estados Unidos. Flávio Bolsonaro, candidato por el partido Liberal (PL), ha sido abierto en su apoyo a Trump y ha prometido una política exterior más alineada con los intereses estadounidenses. En cambio, Lula ha reiterado su compromiso con una política de no alineación y cooperación sur-sur, especialmente con países como China, Rusia y los miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Implicaciones: ¿Interferencia electoral y el futuro de la región?
Las declaraciones de Lula en la ONU y su advertencia sobre una posible interferencia de EE.UU. en las elecciones brasileñas han sido interpretadas como una respuesta directa a las acciones recientes de Trump en la región. Según fuentes diplomáticas consultadas, la administración estadounidense ha aumentado su presencia en Brasil en las últimas semanas, con visitas de altos funcionarios y una campaña de desprestigio contra Lula en medios internacionales.
El riesgo de interferencia electoral es real. En 2022, durante el segundo mandato de Bolsonaro, se documentaron múltiples intentos de manipulación de redes sociales y financiamiento irregular de campañas por parte de actores vinculados a intereses extranjeros. Aunque Brasil cuenta con un sistema electoral robusto, la polarización política actual y la cercanía de los comicios han aumentado las preocupaciones sobre posibles irregularidades.
Para Flávio Bolsonaro, la victoria en estas elecciones sería un golpe simbólico contra la política exterior de Lula y una señal clara de apoyo a Trump. Sin embargo, las encuestas sugieren que el resultado será ajustado, con un margen de error que podría definir el destino de Brasil en los próximos años. La comunidad internacional, especialmente los aliados de Lula en Europa y América Latina, está atenta a cómo se desarrollarán estos comicios, temiendo que una victoria de Bolsonaro pueda llevar a Brasil a una mayor alineación con la política exterior de Trump, incluyendo posibles sanciones económicas y militares en la región.
Mientras tanto, Venezuela sigue siendo un punto de fricción. La reciente cesión de reservas petroleras a EE.UU. ha generado críticas incluso dentro del gobierno brasileño, donde sectores más moderados ven este acuerdo como una violación de la soberanía venezolana. La reunión entre Delcy Rodríguez y Trump podría ser un intento de negociar una salida diplomática, pero también podría escalar las tensiones si Washington insiste en su postura intervencionista.






