La encuesta de Quaest sitúa al presidente saliente y al senador ultraderechista al 37% y 33% respectivamente, con un 8% de indecisos
Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro compiten al 37% y 33% de intención de voto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas del 4 de octubre, según una encuesta de Quaest publicada este lunes. El margen de error de dos puntos sitúa a ambos candidatos en un empate técnico, con el líder progresista subiendo un punto respecto a la semana anterior y el senador ultraderechista avanzando dos.
La encuesta refleja un ascenso de cuatro puntos para Bolsonaro desde inicios de septiembre, mientras que Lula mantiene su apoyo estable. La segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre si nadie supera el 50% en la primera, también muestra un empate ajustado: Bolsonaro con el 42% frente al 41% de Lula.
Otros candidatos como Augusto Cury (6%) y Ronaldo Caiado (4%) quedan lejos, mientras que un 8% de los entrevistados se declara indeciso y un 7% no votará o lo hará en blanco.
El contexto de una segunda vuelta incierta
Brasil vive una campaña polarizada donde el resultado final dependerá de la movilización de los votantes indecisos. La segunda vuelta suele ser decisiva en elecciones presidenciales brasileñas, con un 40% de los electores cambiando su preferencia entre la primera y la segunda vuelta, según datos históricos del Tribunal Superior Electoral (TSE).
¿Qué se juegan los candidatos?
Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), defiende su legado en políticas sociales y lucha contra la deforestación, mientras Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, apela al voto conservador con promesas de seguridad y reducción de impuestos. La encuesta de Quaest, realizada entre el 15 y el 18 de septiembre, refleja un electorado dividido en un momento clave para la democracia brasileña.
El margen de error de dos puntos porcentuales indica que la diferencia real entre los candidatos podría ser mínima, lo que subraya la importancia de cada voto. Además, el hecho de que el 8% de los encuestados se encuentre indeciso y el 7% se haya declarado que no votará o votará en blanco sugiere que la campaña de movilización electoral será decisiva para determinar el resultado final.






