El candidato del PT afirma que Daniel Vorcaro se convirtió en banquero durante el Gobierno de Jair Bolsonaro y que su Ejecutivo lo llevó a prisión preventiva.
El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, señaló este sábado a la familia Bolsonaro como responsable del escándalo de corrupción del Banco Master, que ha salpicado a jueces del Supremo, exministros y dirigentes políticos de distintas ideologías. Durante un mitin en la ciudad de Curitiba, en el sur del país, el aspirante del Partido de los Trabajadores (PT) afirmó que «la familia Bolsonaro no se salva» y situó el origen de la trama en el mandato de su antecesor, Jair Bolsonaro, hoy inhabilitado y en prisión domiciliaria por golpismo.
Lula sostuvo que fue durante la Administración Bolsonaro (2019-2022) cuando Daniel Vorcaro «se transformó en banquero» y pasó a controlar el Banco Master, liquidado extrajudicialmente en noviembre de 2025 por un fraude millonario en el sistema financiero. Vorcaro está en prisión preventiva desde el pasado 4 de marzo. «Ellos crearon un banquero y nosotros metimos a ese banquero en prisión. Ellos abrieron un banco y nosotros cerramos ese banco», resumió el candidato del PT ante sus simpatizantes.
El mandatario brasileño, que busca un cuarto mandato no consecutivo con 80 años, también vinculó a los Bolsonaro con la trama de corrupción destapada en el Instituto Nacional de la Seguridad Social, que desvió una suma millonaria a jubilados y pensionistas. Según su relato, fue la Contraloría de su Gobierno la que descubrió esa banda, montada durante el Ejecutivo anterior mediante descuentos falsos a los beneficiarios.
El hijo de Lula, salpicado por una de las piezas del caso
La investigación no afecta solo al entorno de los Bolsonaro. Una de las piezas del caso alcanza a Fábio Luís da Silva, conocido como ‘Lulinha’, hijo mayor de Lula, quien afronta sospechas de tráfico de influencias en otras tres piezas distintas. El propio Lula reconoció en el mitin que una de las líneas de la investigación toca a su hijo, aunque centró sus ataques en el senador Flávio Bolsonaro, a quien describió como un rival «flojo» y «muy mentiroso».
Flávio Bolsonaro, candidato a la Presidencia, está siendo investigado por corrupción, evasión de divisas y blanqueo de capitales en relación con una cifra millonaria que negoció con Vorcaro para supuestamente financiar una película sobre su padre. Los sondeos sitúan a ambos candidatos en empate técnico de cara a una eventual segunda vuelta.
La cercanía de Vorcaro con jueces y exministros de Brasilia
El caso ha derivado en una crisis político-judicial al conocerse la proximidad de Vorcaro y sus negocios con altas autoridades de Brasilia, desde jueces de la Corte Suprema hasta exministros y dirigentes políticos de diversas ideologías. Entre los salpicados figura el juez del Supremo Alexandre de Moraes, conocido por conducir el juicio que llevó a Jair Bolsonaro a prisión por intento de golpe de Estado.
Lula explicó que pidió al presidente del Supremo, Edson Fachin, el levantamiento del sumario de «todo el proceso» para saber quién está detrás. «Nadie puede ser magistrado de la Corte Suprema para hacerse rico. Ese cargo es un sacerdocio, las personas tienen que dedicarse a él y tener un comportamiento (ético) por encima de la media. Por eso, vamos a investigar, pueden estar seguros», prometió a sus simpatizantes.
Un cuarto mandato en juego con la corrupción como eje
La intervención de Lula en Curitiba convierte la corrupción en el eje central de la campaña brasileña a menos de un mes de los comicios. El candidato del PT, que ya gobernó Brasil entre 2003 y 2010, aspira a un cuarto mandato no consecutivo con 80 años, una edad que lo sitúa como el aspirante de mayor edad en la historia reciente del país. Su estrategia pasa por contraponer la gestión de su Gobierno frente a la de Bolsonaro, inhabilitado y en prisión domiciliaria, cuyo hijo mayor intenta capitalizar el voto del electorado conservador.
El escándalo del Banco Master ha tensado además la relación entre el Ejecutivo y el poder judicial. La mención pública de Lula a la cercanía de Vorcaro con jueces del Supremo introduce presión sobre la Corte en plena campaña, en un país donde el tribunal ha sido árbitro de los principales conflictos institucionales de los últimos años. La liquidación del banco en noviembre de 2025 y la prisión preventiva de Vorcaro desde el 4 de marzo marcan la cronología de un caso que sigue abierto y que amenaza con condicionar el debate electoral hasta la primera vuelta.
En su discurso, Lula también exigió claridad sobre las responsabilidades al afirmar que hay que dejar claro «quién es de verdad ladrón y corrupto en este país». El mitin de Curitiba, ciudad del sur de Brasil, se produce en un contexto de máxima tensión política, con la campaña presidencial ya en marcha y con la corrupción como uno de los temas que más moviliza al electorado. La liquidación extrajudicial del Banco Master y la prisión preventiva de Vorcaro, junto a la investigación que alcanza a Flávio Bolsonaro, configuran un escenario en el que Lula busca capitalizar el desgaste de sus adversarios mientras su propio hijo aparece mencionado en una de las piezas del caso.






