El aspirante del Partido Liberal reúne a miles en São Paulo y promete destituir en el Parlamento al juez del Supremo que encarceló a su padre.
Una multitud congregada en la Avenida Paulista de São Paulo arropó este lunes al senador Flávio Bolsonaro, quien aprovechó los actos del Día de la Independencia de Brasil para vincular de forma directa la candidatura a la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva con la figura del magistrado del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. La movilización política, celebrada bajo registros térmicos que apenas superaron los diez grados centígrados, sirvió como escenario para que el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro presentara la contienda de las urnas como un plebiscito sobre el poder judicial.
La advertencia electoral del candidato del Partido Liberal colocó al alto tribunal en el centro de su discurso de campaña frente a sus seguidores. «Lula es responsable por el caos moral que Brasil está pasando hoy. Quien vota a Lula, está votando a Alexandre de Moraes», afirmó el dirigente conservador ante una concentración decorada con banderas brasileñas, de Estados Unidos y de Israel, además de un muñeco hinchable de Donald Trump que sujetaba a la figura de Lula caracterizada con uniforme de presidiario.
El eje discursivo de la marcha combinó dos lemas coordinados entre los manifestantes: «Fuera Lula» y «Fuera De Moraes». Esta estrategia de confrontación institucional se formalizó con la promesa pública del aspirante opositor de activar los mecanismos del Congreso Nacional para apartar al magistrado si vence en los comicios. «Ese consorcio de Lula con De Moraes va a acabar», aseveró el senador, comprometiéndose a tramitar en el Parlamento un juicio político para destituir al juez y poner término a lo que calificó como su «dictadura» en la sede del Supremo.
A la tribuna de oradores subió también el candidato a vicepresidente de la candidatura, el exfiscal Alfredo Gaspar, quien identificó a los dos dirigentes como los adversarios principales del país y «las dos caras de una misma moneda». En su intervención, el número dos de la lista conservadora proclamó que «¡Brasil va a echar a Lula y a De Moraes!», reforzando la línea de choque frontal contra la jefatura del Estado y la cúpula del poder judicial.
Las demandas de intervención contra el magistrado sumaron asimismo la participación de sectores religiosos afines a la corriente voluntarista. El pastor evangélico Silas Malafaia, quien mantiene una medida cautelar que le prohíbe abandonar el país por orden del propio De Moraes dentro de un procedimiento judicial abierto, se dirigió expresamente al presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin. Malafaia tachó de «dictador» al instructor y reclamó a la máxima autoridad de la corte que aparte a Alexandre de Moraes de sus funciones judiciales.
Las pesquisas policiales sobre la relación entre De Moraes y Daniel Vorcaro
El trasfondo de la ofensiva parlamentaria anunciada por la oposición radica en la causa judicial que cerca al magistrado que cobró notoriedad por liderar el juicio que concluyó con la condena a prisión de Jair Bolsonaro por delitos de golpismo. Las investigaciones policiales han puesto el foco en la estrecha relación de De Moraes con el empresario Daniel Vorcaro, antiguo responsable del Banco Master que permanece encarcelado como presunto responsable de un fraude millonario.
Los informes recogen que Daniel Vorcaro remitió decenas de mensajes privados al juez del alto tribunal para solicitar su intermediación y amparo procesal frente a las diligencias policiales que avanzaban en su contra. En dichos intercambios, el financiero llegó a consultar al magistrado, días antes de producirse su arresto formal, sobre si resultaba conveniente que saliera del territorio brasileño para evitar la acción de la justicia.
El expediente policial acreditó además que De Moraes intervino en la redacción y modificación de un contrato millonario para la prestación de servicios jurídicos concertado entre el despacho corporativo que encabeza su esposa, Viviane Barci de Moraes, y la entidad Banco Master titularidad de Vorcaro. Este hallazgo documental motivó que el magistrado reaccionara demandando formalmente una investigación contra su propio compañero de sala en el tribunal, el juez André Mendonça, quien se incorporó a la máxima corte a propuesta de Jair Bolsonaro durante el mandato comprendido entre 2019 y 2022, a quien atribuye supuestas irregularidades en la supervisión de estas pesquisas.
El impacto de la crisis judicial en las elecciones del 4 de octubre
La pugna entre los integrantes de la corte suprema irrumpe en un calendario electoral en el que Flávio Bolsonaro busca rentabilizar el desgaste institucional, a pesar de que el propio senador figura también salpicado en las averiguaciones por sus contactos con el banquero Daniel Vorcaro. La polarización se produce cuando resta menos de un mes para la cita con las urnas fijada para el próximo 4 de octubre.
El mandatario Luiz Inácio Lula da Silva llega al tramo definitivo del proceso electoral defendiendo una reducida ventaja en las proyecciones demoscópicas sobre la candidatura de Flávio Bolsonaro. El escenario de fragmentación del electorado sitúa a ambos competidores en una situación de empate técnico en los sondeos de opinión en el caso de que la votación requiera resolverse en una segunda vuelta electoral.
El intento de canalizar el malestar social mediante el proceso de destitución en el Senado pone de manifiesto la traslación de las fricciones judiciales a la pugna por la presidencia de la República. La capacidad de la candidatura del Partido Liberal para movilizar a las bases tradicionales del voluntarismo se medirá contra la estructura institucional del oficialismo en un contexto donde las sospechas penales alcanzan de forma simultánea a la cúpula judicial y a actores de ambos bloques políticos.







