El primer ministro israelí responde al boicot de delegaciones con un desafío a los que se marcharon y defiende su alianza con Trump frente a Irán
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, fue recibido el jueves en el plenario de Naciones Unidas con abucheos y con la salida de numerosas delegaciones del recinto. La escena contrastó con la acogida que, según el relato del propio dirigente israelí, tuvo en ese mismo foro el presidente de Irán.
Lejos de ignorar el gesto, Netanyahu respondió a los que se levantaron de sus asientos con una frase dirigida a los que aún quedaban en la sala: «Si hay algún otro cobarde que no haya salido de la sala, que lo haga ahora». A continuación, el primer ministro israelí exaltó la lucha por la supervivencia del Estado judío y reconoció la valentía de los soldados israelíes y del pueblo judío en general. Prometió que Israel seguirá ganando «porque no tenemos otra opción».
El discurso de Netanyahu se apoyó en su propia trayectoria ante la Asamblea General. Recordó que hace 14 años compareció en ese mismo escenario y marcó un límite: se comprometió a evitar que la dictadura iraní desarrollara bombas atómicas destinadas a destruir Israel. «Esto es exactamente lo que hicimos», afirmó. Y añadió que, si no lo hubieran hecho, «estaríamos todos muertos».
El primer ministro israelí sostuvo que, al defenderse a sí mismo, Israel está defendiendo a muchos países cuyos delegados habían abandonado la sala minutos antes. Según su versión, muchos de sus líderes les dan las gracias en privado por acabar con las armas nucleares de Irán.
El agradecimiento a Trump y el choque con Londres y París
Netanyahu reconoció expresamente el apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en lo que describió como la batalla contra los bárbaros. Le agradeció su audaz liderazgo y sostuvo que Trump entendió que, si no se acababa con los ayatolás fanáticos, sus sueños locos acabarían haciéndose realidad.
El dirigente israelí también arremetió contra Reino Unido y Francia por su pasado colonialista. Lo hizo después de recibir críticas de esos países por la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania. «Acusan a Israel, al pequeño Israel, de colonialismo… vaya colonialismo. ¿Y quiénes nos acusan? Bueno, entre ellos hay personas en Reino Unido y en Francia. Por el amor de Dios, ellos inventaron el término. Esta es otra mentira», dijo.
En ese punto, Netanyahu calificó de «delincuentes juveniles» a los colonos violentos que atacan a comunidades palestinas en Cisjordania. Según su intervención, los medios cubren a un puñado de esos delincuentes, unos 150 en total, que lanzan piedras o talan olivos.
El primer ministro israelí dedicó además un ataque directo a Qatar, al que denunció por financiar mentiras en redes sociales y en universidades de Estados Unidos y Europa. En ese contexto, calificó de «la mayor mentira del siglo» la acusación de genocidio contra Israel. Su argumento fue que Israel no cometió genocidio, sino que evitó uno, en referencia al uso de armas nucleares por parte del régimen iraní.
Un foro marcado por el aislamiento diplomático de Israel
La Asamblea General de la ONU reúne cada septiembre a los jefes de Estado y de gobierno de los países miembros en Nueva York. Es el escenario donde cada delegación expone su posición ante el resto de la comunidad internacional. La salida coordinada de varias delegaciones durante el discurso de un orador es un gesto de protesta diplomática que no altera el contenido del discurso, pero sí deja constancia pública del rechazo de los países que lo protagonizan.
El episodio de el jueves se produce en un momento de presión sostenida sobre Israel por la expansión de los asentamientos en Cisjordania. Reino Unido y Francia figuran entre los países que han expresado críticas por esa política, según el propio Netanyahu recogió en su intervención. La mención del primer ministro israelí a ambos países como autores históricos del término colonialismo fue su respuesta directa a esas objeciones.
La referencia de Netanyahu a Irán se apoya en su comparecencia ante la misma Asamblea General 14 años antes, cuando fijó como límite evitar que Teherán desarrollara armas nucleares. Ese compromiso es el eje sobre el que construyó su discurso de el jueves, tanto para reivindicar su gestión pasada como para justificar la alianza con Estados Unidos.
El respaldo explícito a Trump y el frente abierto con Qatar
El agradecimiento público a Donald Trump sitúa la relación con Washington como uno de los ejes del discurso. Netanyahu presentó esa alianza como el principal activo de Israel en lo que describió como batalla contra los bárbaros. El reconocimiento a Trump se produjo en el mismo foro en el que varias delegaciones habían abandonado la sala, lo que refuerza el contraste entre el aislamiento que mostró el plenario y el respaldo que el primer ministro israelí atribuyó a su socio estadounidense.
El ataque a Qatar añade un frente diplomático adicional. Netanyahu acusó al país de financiar mentiras en redes sociales y en universidades de Estados Unidos y Europa. Es una acusación que conecta con su rechazo a la calificación de genocidio contra Israel, que atribuyó a una campaña de desinformación. Su respuesta a esa acusación fue que Israel evitó un genocidio, no que lo cometiera.
La intervención de Netanyahu ante la Asamblea General se produce en un contexto de cuestionamiento internacional de la política israelí en los territorios palestinos. Las críticas de Reino Unido y Francia por los asentamientos en Cisjordania forman parte de ese cuestionamiento, y el primer ministro israelí las respondió invirtiendo el argumento: señaló a esos países como inventores del término colonialismo. El discurso, en conjunto, combinó la defensa de su gestión frente a Irán, el agradecimiento a Trump y el rechazo frontal a las acusaciones de colonialismo y genocidio.





