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Lun. Sep 28th, 2026

La izquierda sueca niega apoyo y bloquea gobierno de Anderson

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El Partido de Izquierda, con 30 escaños, niega su apoyo a la socialdemócrata y deja la formación del Ejecutivo en manos del presidente del Parlamento sueco

La líder de los socialdemócratas suecos, Magdalena Andersson, anunció este lunes que no logró reunir los apoyos necesarios para formar gobierno. Lo hizo diez días después de que el Parlamento de Suecia le hubiera otorgado la confianza para reformar el Ejecutivo. «Actualmente no existe ninguna posibilidad de que pueda formar un gobierno», declaró Andersson, que también aseguró que «no se dan las condiciones».

El bloque de centroizquierda, encabezado por los socialdemócratas, ganó las elecciones del pasado 13 de septiembre con 176 escaños. Los partidos de centroderecha sumaron 173. Esa mayoría de tres escaños sobre los 349 que forman el Parlamento sueco resultó insuficiente en la práctica para que Andersson cerrara un acuerdo de coalición.

Andersson intentó formar gobierno con el Partido de Izquierda, los socialistas y el Partido de Centro. Las conversaciones se rompieron por exigencias cruzadas. Unos condicionaron su respaldo a entrar en el Ejecutivo. Otros rechazaron gobernar junto a determinadas formaciones. El Partido de Izquierda, con 30 escaños, terminó negándole el apoyo y dejó a los socialdemócratas sin margen.

El rechazo del Partido de Izquierda fue determinante porque, sin sus 30 escaños, el bloque de centroizquierda no alcanza la mayoría necesaria para investir a un primer ministro. La aritmética parlamentaria sueca obliga a sumar apoyos más allá del propio bloque ganador, y ese es el punto donde la negociación de Andersson se atascó.

El veto centrista a gobernar con los socialistas

El Partido de Centro también puso condiciones que dificultaron el acuerdo. Elisabeth Thand Ringqvist, de la formación centrista, había declarado previamente que rechazaba cualquier negociación que incluyera la propuesta de formar gobierno con los socialistas. «No puedo imaginar que podamos estar en el Gobierno con el Partido de Izquierda, pero sí con los socialdemócratas y el Partido del Medio Ambiente», afirmó Thand Ringqvist.

Esa postura dejaba a Andersson atrapada entre dos exigencias incompatibles. El Partido de Izquierda quería entrar en el Ejecutivo para dar su apoyo. El Partido de Centro se negaba a compartir Gobierno con el Partido de Izquierda. Sin satisfacer a ambos a la vez, la coalición de centroizquierda no podía cerrarse.

El bloque de centroderecha tampoco está en condiciones de formar gobierno. Los Moderados, el partido del actual primer ministro Ulf Kristersson, quedaron en segunda posición en las elecciones. Sus aliados, los Conservadores, perdieron 11 escaños, lo que dejó a esa coalición sin mayoría suficiente para sostener una alternativa de gobierno.

Los Demócratas de Suecia dejan de ser segunda fuerza

Los resultados electorales del 13 de septiembre reordenaron el Parlamento sueco. Los Demócratas de Suecia (SD) perdieron tres puntos y dejaron de ser la segunda fuerza parlamentaria. El Partido Conservador logró el 19,8% de los votos. El Partido Socialdemócrata se llevó la victoria con 176 de los 349 escaños.

Ese reparto deja un Parlamento fragmentado en el que ninguna de las dos grandes coaliciones alcanza una mayoría cómoda. La mayoría de 176 escaños sobre 173 es la más ajustada posible en la Cámara sueca, y cualquier deserción dentro del bloque de centroizquierda rompe la mayoría.

Con el intento de Andersson agotado, la formación del Gobierno queda en manos del presidente del Parlamento sueco. Según el procedimiento, ese cargo debe buscar a otro candidato y recurrir en primera instancia al actual primer ministro, Ulf Kristersson, para que retome las conversaciones con las demás formaciones. Es el mismo camino que Andersson ya recorrió sin éxito.

El sistema sueco no fija un plazo automático para repetir una investidura fallida, pero el presidente del Parlamento es quien ordena los turnos de consulta y propone candidato. Si Kristersson tampoco logra los apoyos necesarios, la ronda volvería a abrirse. La política sueca ya vivió un bloqueo prolongado tras las elecciones de 2018, cuando hicieron falta más de cuatro meses para investir un Gobierno.

La salida más probable pasa por un Ejecutivo de minoría o por un acuerdo puntual entre bloques que no implique coalición formal. Esa fórmula ya se usó en Suecia para desbloquear investiduras anteriores. El problema de fondo es el mismo que ha impedido el acuerdo ahora: los partidos del centro rechazan gobernar con el Partido de Izquierda, y sin él la mayoría no existe.

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