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Suecia – Kristersson dimite y la mayoría queda en un escaño

Suecia: Kristersson dimite y la mayoría queda en un escaño
European Parliament (CC BY 2.0, Wikimedia Commons)
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El bloque de Tidö se queda en 173 escaños, dos por debajo de la mayoría absoluta, mientras la oposición suma 176 pero no logra articular una alternativa por los vetos cruzados entre sus socios.

El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, ha presentado formalmente su dimisión tras unas elecciones que dejan al bloque de Tidö a dos escaños de la mayoría absoluta. La oposición suma 176 diputados, uno por encima de los 175 necesarios, pero no forma un bloque cohesionado. El líder moderado reconoce que el resultado complica la formación de Gobierno y deja en manos del presidente del Riksdag, el talman, la ronda de conversaciones para encontrar un primer ministro que no tenga en contra a 175 diputados.

La aritmética favorece a la socialdemócrata Magdalena Andersson, pero los vetos cruzados entre sus posibles socios bloquean la investidura. Los socialdemócratas siguen siendo la primera fuerza con un 28,0% y 99 escaños, aunque pierden ocho respecto a 2022. Los moderados de Kristersson resisten con un 19,9% y ganan dos escaños, pero el socio que sostenía la mayoría se hunde: los Demócratas de Suecia caen al 17,5% y se dejan once diputados. En el otro extremo, el Partido de la Izquierda es el que más crece, con seis escaños más, y los Liberales superan con holgura el umbral del 4%.

Un Riksdag partido por un solo escaño

La foto de bloques no puede ser más ajustada. La oposición suma 176 escaños, uno por encima de la mayoría absoluta, y los cuatro partidos de Tidö se quedan en 173, a dos de conservarla. Pero esos 176 no forman un bloque. Solo existen si el Partido de Centro y el Partido de la Izquierda, que se vetan mutuamente, acaban en el mismo lado de la votación. Con un margen de un escaño, cualquier ausencia o abstención puede cambiar el resultado.

El recuento definitivo de la autoridad electoral puede mover algún escaño, y con este margen un solo diputado lo cambia todo. La cámara se reúne el día 15 tras las elecciones, el 28 de septiembre, y su primera decisión es elegir presidente. Esa votación será la primera prueba real de qué mayorías funcionan.

Qué pasa ahora: así se elige primer ministro en Suecia

Suecia funciona con parlamentarismo negativo: el candidato no necesita una mayoría a favor, le basta con que no se forme una mayoría absoluta en contra. Esa regla convierte cada abstención en una pieza de negociación. Kristersson y sus ministros siguen gestionando el día a día como Gobierno de transición hasta que haya un nuevo primer ministro.

El talman recibe a los líderes de los ocho partidos para medir qué candidato tiene opciones de superar la votación. Después propone un candidato y el Riksdag vota en un plazo máximo de cuatro días. Queda rechazado solo si 175 o más diputados votan en contra; las abstenciones cuentan, en la práctica, a su favor. Si el Riksdag tumba cuatro propuestas del talman, deben convocarse elecciones extraordinarias en un plazo de tres meses. Nunca se ha llegado a ese punto, pero en 2018 hicieron falta más de cuatro meses y dos candidatos rechazados para investir a Stefan Löfven.

Las cuatro líneas rojas que bloquean la negociación

El Partido de la Izquierda no quiere ministerios y votará en contra de cualquier Gobierno, también de uno socialdemócrata. El Partido de Centro quiere echar a la derecha del poder, pero no respaldará un Gobierno en el que esté la Izquierda. Los Demócratas de Suecia tumbarán cualquier Gobierno de derechas que no les dé carteras ministeriales. Los Cristianodemócratas votarán contra Andersson aunque eso obligue a repetir las elecciones.

El gran perdedor de la noche es el partido de Jimmie Åkesson: cae al 17,5% y se deja once escaños, que es justo lo que le cuesta la mayoría a Tidö. Åkesson exige entrar en el Gobierno y en marzo cerró con los Liberales el llamado Sverigelöftet, que le abría la puerta a ministerios si el bloque revalidaba la mayoría. Esa condición no se ha cumplido.

Partido a partido: qué quiere cada uno

Los socialdemócratas, con 99 escaños, tienen en Andersson a la candidata con más opciones, pero su investidura depende de dos socios incompatibles. Su preferencia es un Gobierno propio o con los Verdes y apoyos variables en la cámara. Los moderados, con 70 escaños, suben al 19,9%, ganan dos escaños y recuperan la segunda plaza, pero el retroceso de sus socios les deja sin mayoría. Kristersson dimite sin renunciar a volver: le bastaría con que dos diputados de la oposición no votaran en contra.

El Partido de la Izquierda, con 30 escaños, es el que más crece: +6 escaños con el 8,3%, y cuarta fuerza. Nooshi Dadgostar abandonó la estrategia de apoyar gratis a los socialdemócratas: esta vez exige ministerios o votará en contra. Si mantiene la amenaza, cualquier Gobierno de Andersson sin la Izquierda dentro sumaría 203 votos en contra.

El Partido de Centro, con 25 escaños, es la auténtica bisagra, con el 7,0%. Elisabeth Thand Ringqvist quiere un cambio de Gobierno, pero se niega a apoyar un Ejecutivo con la Izquierda y su fórmula preferida es un Gobierno de centro con S, MP y KD. Sus 25 votos deciden tanto si Andersson sale elegida como si Kristersson resucita.

Los Cristianodemócratas mejoran hasta el 6,2% y ganan tres escaños. Pese a los guiños entre Ebba Busch y Andersson durante la legislatura, la vice primera ministra zanjó en campaña que su partido votaría contra la socialdemócrata aunque eso forzara nuevas elecciones, lo que deja muy tocada la fórmula centrista. Los Verdes suben hasta el 6,1% y ganan cuatro escaños. Con Amanda Lind y Daniel Helldén como portavoces, es el socio natural de Andersson y el único que no plantea vetos a nadie de la oposición. Se muestra escéptico ante una fórmula centrista con los cristianodemócratas. Los Liberales, tras pasar buena parte de la legislatura por debajo del umbral en las encuestas, firman un 5,3% y tres escaños más con Simona Mohamsson. Su pacto con SD lo ata al bloque de Tidö y le resta margen para cualquier giro hacia el centro.

Las combinaciones posibles, y por qué fallan

La clave no está en cuántos escaños suma cada Gobierno, sino en cuántos votos en contra tendría en la investidura. Con parlamentarismo negativo, un Gobierno de 99 diputados puede salir adelante y uno de 176 puede caer. Un Ejecutivo socialdemócrata o socialdemócrata con los Verdes, con abstención de Centro e Izquierda, pasa con los 173 noes de Tidö, pero exige que la Izquierda renuncie a su veto. Sin ese gesto, la investidura de Andersson queda bloqueada.

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