El presidente estadounidense exige concesiones en el programa atómico antes de levantar sanciones, mientras sus enviados retoman contactos en Nueva York
Donald Trump descartó el domingo la oferta iraní para reabrir el estrecho de Ormuz en siete días, exigiendo a Teherán concesiones adicionales en el programa nuclear antes de levantar las sanciones y suspender el bloqueo naval. El mandatario estadounidense, en declaraciones a Axios, insistió en que las negociaciones —previstas para esta semana— deben ajustarse a términos que no sean «los que hubiéramos alcanzado hace un año», en referencia a acuerdos previos que consideró insuficientes.
La propuesta iraní, transmitida el martes por mediadores cataríes durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, incluía la reanudación de conversaciones nucleares a cambio de que EE.UU. levantara el bloqueo naval de sus puertos, suspendiera las sanciones al crudo iraní y restableciera el alto el fuego. Trump rechazó la iniciativa el sábado y mantuvo su postura durante la entrevista, donde también dejó abierta la posibilidad de «reanudar ataques aéreos» contra Irán, aunque sin concretar plazos o objetivos.
Los enviados especiales de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, mantuvieron contactos con el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, al margen del evento de la ONU. Fuentes diplomáticas confirmaron que las negociaciones se centran en dos ejes: la reanudación del diálogo nuclear —estancado desde 2022— y la desescalada en el estrecho de Ormuz, clave para el 20% del tráfico petrolero mundial.
El contexto de las tensiones: sanciones, nuclear y el estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz, punto estratégico entre el golfo Pérsico y el océano Índico, ha sido escenario de roces recurrentes desde 2019, cuando Trump retiró a EE.UU. del acuerdo nuclear iraní (JCPOA) e impuso sanciones unilaterales. Teherán respondió con ataques a buques comerciales y amenazas de cerrar el estrecho, lo que llevó a Washington a desplegar su flota en la zona. Las negociaciones para reactivar el JCPOA se reanudaron en 2021 bajo la administración de Joe Biden, pero colapsaron en 2022 sin acuerdo.
El programa nuclear iraní, monitorizado por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), ha sido el principal punto de fricción. Irán ha enriquecido uranio hasta niveles cercanos al grado militar, aunque insiste en que su objetivo es civil. Las sanciones de EE.UU. —que incluyen restricciones a exportaciones de crudo y acceso a dólares— han asfixiado su economía, agravando la crisis interna. El rechazo de Trump a la última propuesta iraní refuerza su estrategia de «máxima presión», priorizando avances nucleares antes que aliviar otras sanciones.
¿Qué se juega cada actor y qué sigue ahora?
Para Irán, la reapertura del estrecho y el levantamiento de sanciones son condiciones no negociables para reanudar conversaciones nucleares. Su economía, ya debilitada por las sanciones y la caída de los precios del petróleo, depende de exportaciones que el bloqueo naval amenaza. Sin embargo, el régimen de Ebrahim Raisí enfrenta también protestas internas y presión regional, lo que limita su margen para ceder en el programa nuclear.
EE.UU., por su parte, busca evitar un escalada militar —como los ataques con drones de 2023— pero mantiene su postura de que Irán debe reducir su capacidad nuclear antes de cualquier alivio sancionatorio. La Casa Blanca ha señalado que las negociaciones de esta semana podrían incluir un «paquete» de medidas, aunque sin detalles concretos. Qatar, mediador en el proceso, actúa como puente neutral, pero su influencia es limitada sin un compromiso claro de ambas partes.
El plazo de siete días propuesto por Irán para reabrir el estrecho —si se aceptara— expira el 5 de octubre. Si no hay avances, el riesgo de incidentes navales o nuevos ataques aéreos aumentaría, especialmente en un contexto de elecciones presidenciales en EE.UU. en noviembre de 2027, donde la postura dura contra Irán podría ser un argumento clave para Trump.







