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Sáb. Sep 26th, 2026

La UE evalúa usar redes 5G para detectar drones y manifestaciones con tecnología ISAC

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IMDEA Networks lidera un proyecto que convierte antenas móviles en radares sin modificar infraestructuras, con despliegue previsto en dos años

Bruselas explora el uso de la tecnología ISAC (Integrated Sensing and Communication) para transformar las redes de telefonía móvil en sistemas de detección de drones, manifestaciones o amenazas militares, según documenta el Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo (Cordis) de la Comisión Europea. Un proyecto en el que participa IDEA Networks, fundación pública de la Comunidad de Madrid, y que podría implementarse en Europa en un plazo de dos años, según fuentes del sector consultadas por The Objective.

La tecnología, ya en fase de pruebas técnicas, aprovecha las señales de radiofrecuencia de las antenas de telecomunicaciones —operadas por Telefónica, Vodafone y Orange— para detectar objetos en vuelo o concentraciones de personas con precisión de centímetros. Su desarrollo responde a la amenaza de ataques con drones por parte de Rusia a países como España, Italia y Francia, según análisis de inteligencia europeos.

El sistema, que no requiere modificar las torres de telefonía ni instalar sensores adicionales, opera mediante el procesamiento de datos de señal reflejados en objetos. Funciona como un radar pasivo: las ondas de radio emitidas por las antenas rebotan en drones, aviones o grupos de personas, permitiendo su localización en tiempo real. Este mecanismo, similar al usado por murciélagos y delfines para orientarse, podría reemplazar radares convencionales en aeropuertos, fronteras o infraestructuras críticas.

La Comisión Europea analiza su viabilidad como herramienta complementaria para la seguridad nacional, especialmente tras el aumento de incidentes con drones en zonas urbanas. Según demostraciones técnicas presentadas en el Mobile World Congress, la tecnología cumple con los estándares del 3GPP (organismo que regula el 5G y el futuro 6 G) y podría integrarse en las redes móviles europeas sin costes adicionales de infraestructura.

¿Cómo funcionaría el sistema en la práctica?

La tecnología ISAC no necesita hardware adicional: las estaciones base existentes —ya desplegadas por los operadores— funcionan como radares pasivos mediante actualizaciones de software. Esto permite detectar:

  • Drones no autorizados en núcleos urbanos, delimitando perímetros de seguridad alrededor de edificios públicos.
  • Tráfico aéreo no regulado, incluyendo drones de reparto o servicios públicos, con modelos tridimensionales en tiempo real.
  • Personas o estructuras móviles en emergencias, incluso si no llevan dispositivos conectados (como en rescates o catástrofes naturales).
  • Manifestaciones o concentraciones masivas, sin necesidad de sensores externos, lo que podría afectar a la gestión de protestas en espacios públicos.

Su ventaja clave es la precisión: localiza objetos con exactitud de milímetros, superando a los sistemas tradicionales que dependen de dispositivos con tarjeta SIM o conexión activa. Además, evita la saturación de redes al no requerir datos adicionales de los objetos detectados.

Contexto: ¿Por qué Europa acelera este proyecto?

Según fuentes consultadas, el Kremlin habría preparado operaciones contra Italia, Francia y España, lo que ha impulsado a la UE a buscar soluciones rápidas y escalables. La tecnología, ya probada en laboratorios, podría desplegarse antes que sistemas de radar tradicionales, que requieren infraestructura dedicada.

Además, la UE busca reducir costes: actualmente, aeropuertos, bases militares o edificios gubernamentales deben instalar radares independientes para su protección. Con ISAC, las redes móviles existentes —ya pagadas por operadores y ciudadanos— generarían datos de seguridad sin inversión adicional.

¿Qué sigue ahora?

El proyecto se encuentra en fase de validación técnica, con pruebas de campo organizadas por fabricantes como Ericsson o Nokia y operadores como Deutsche Telekom. La homologación por parte de autoridades reguladoras europeas podría completarse en dos años, según estimaciones del sector. Una vez estandarizado, los ministerios de Defensa y Interior de los Estados miembros evaluarán su integración en sistemas de vigilancia existentes.

España, como miembro de la UE, podría ser uno de los primeros países en adoptar la tecnología, especialmente en zonas con alto riesgo de ataques con drones, como Ceuta, Melilla o infraestructuras críticas como centrales nucleares o puertos. Sin embargo, su implementación plantea preguntas sobre privacidad: al detectar movimientos de personas sin su consentimiento, el sistema podría chocar con regulaciones como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR).

Mientras, la Comisión Europea mantiene reuniones con operadores y fabricantes para acelerar su despliegue, priorizando su uso en fronteras y espacios públicos. La tecnología, aunque aún en pruebas, podría redefinir la seguridad en Europa antes de 2028.

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