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Lun. Sep 28th, 2026
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El mandatario prohíbe las apuestas digitales por decreto a ocho días de los comicios mientras la oposición denuncia una maniobra de cálculo electoral

Las periferias urbanas de São Paulo y Río de Janeiro acogieron este sábado los actos centrales de Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro a ocho días de las elecciones presidenciales de Brasil. La pugna por los sectores de menores ingresos concentra los esfuerzos de ambas candidaturas en los mayores colegios electorales del país sudamericano.

El líder del Partido de los Trabajadores encabezó una marcha a pie en São Miguel, en la zona este paulista. Su rival recorrió en una caravana de motocicletas el municipio de São João de Meriti, en el área metropolitana de Río de Janeiro. El tablero demográfico convierte estos enclaves en zonas determinantes para inclinar el resultado final del próximo 4 de octubre.

Los sondeos de Datafolha registran un empate técnico a escala federal. El mandatario obtiene un 40 % de los apoyos frente al 36 % del senador en la primera vuelta, con un margen de error de dos puntos porcentuales. La proyección de un eventual balotaje sitúa a Lula con el 47 % y a Bolsonaro con el 45 %.

La correlación de fuerzas cambia dentro de los estados más poblados. El senador supera al presidente en São Paulo con un 38 % frente al 33 % en la ronda inicial, una distancia que sube al 49 % frente al 41 % en la segunda votación. En Río de Janeiro, feudo político del clan opositor, Bolsonaro agrupa el 37 % de la intención de voto frente al 30 % del líder progresista.

El decreto contra las plataformas digitales

El choque discursivo se trasladó de inmediato a la reciente prohibición de las apuestas deportivas en internet dictada por el Ejecutivo. El presidente justificó la intervención estatal por los problemas financieros de las familias trabajadoras. «Tomé esa actitud drástica porque sé que hay muchas personas endeudadas por las apuestas», argumentó durante su intervención en São Miguel.

El mandatario cargó de forma directa contra los beneficios de estas plataformas mercantiles. Lula sostuvo ante sus simpatizantes que «quien quiera ganar dinero, que consiga una forma honesta de hacerlo y no matando al pueblo pobre, endeudando al pueblo pobre y vendiendo mentiras». La medida paraliza una actividad económica que se expandió con rapidez en los centros urbanos.

La respuesta de la oposición cuestionó la validez temporal del veto. Flávio Bolsonaro calificó la resolución de «estafa electoral» por tramitarse a nueve días de la apertura de las urnas. El senador recordó que la propia administración federal reguló el sector, homologó a 85 compañías del ramo y recaudó cerca de 20.000 millones de reales en tributos, equivalentes a unos 3.855 millones de dólares.

El procedimiento administrativo utilizado también centró los reproches del representante conservador. La restricción rige mediante decreto presidencial y requiere la ratificación del Congreso Nacional de Brasil en un plazo de 120 días. «Cuando concluya ese plazo y si no hay aprobación del Legislativo, las apuestas volverán con más fuerza, pero las elecciones ya habrán pasado», afirmó Bolsonaro ante sus bases.

Disputa territorial en los colegios clave

El control del cinturón obrero paulista resulta prioritario para el oficialismo. São Paulo representa la cuna sindical e histórica del PT, pero los datos demoscópicos muestran un retroceso del presidente respecto a sus marcas tradicionales. En ese mismo territorio, Lula arrancó su campaña anual y anunció el bloqueo a las casas de juego en línea.

Bolsonaro acusó a su competidor de improvisar anuncios asistenciales por temor a una derrota en las urnas. El parlamentario enumeró la ampliación de subsidios sociales y la distribución pública de fármacos inyectables adelgazantes como medidas no programadas por el gabinete. Ante los asistentes en São João de Meriti, el senador afirmó que «Lula está hundiendo al país y está desesperado».

El pulso electoral expone dos modelos de movilización en las barriadas populares brasileñas. Lula recurrió a la caminata tradicional arropado por colectivos comunitarios y banderas del partido. Bolsonaro optó por caravanas sobre dos ruedas y música funk para conectar con el electorado joven y las clases trabajadoras de la periferia carioca.

El desenlace de los comicios presidenciales del 4 de octubre dependerá del comportamiento de los indecisos en estas demarcaciones metropolitanas. La movilización en las periferias determinará si el mandatario consolida su ventaja federal o si la oposición fuerza el cambio de ciclo apoyada en su dominio regional.

La elección presidencial brasileña se define en una sola jornada y sin margen para una segunda oportunidad de campaña en las calles. Cualquier variación de última hora en los sondeos obliga a las candidaturas a redirigir recursos y agendas en cuestión de horas. En ese contexto, los actos de este sábado funcionan como termómetro de la capacidad de cada bando para retener y movilizar a su electorado más fiel en los días finales.

El peso de São Paulo y Río de Janeiro no se limita al número de votantes. Ambos estados concentran la mayor densidad industrial y de servicios del país, por lo que su resultado suele marcar la tendencia nacional en la noche electoral. La disputa por las periferias de esas capitales se convierte así en un indicador anticipado de quién llega con mejor impulso al cierre de las urnas.

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