El 23,2% de alumnos excluidos en la muestra catalana invalida los datos para comparaciones globales; cesan a la secretaria general de Educación
Salvador Illa, presidente de la Generalitat, ha admitido hoy en el Parlament errores «graves e inaceptables» en la elaboración de las pruebas PISA 2025 en Cataluña, que dejaron sin validez los resultados de la comunidad para las comparaciones internacionales. El 23,2% de los alumnos catalanes quedó excluido de la muestra —casi cinco veces más que el límite del 5%—, lo que destruyó su representatividad estadística.
El problema, calificado por Illa como «metodológico», surgió por «errores de interpretación, supervisión y déficits en la transmisión de información». El Govern ya ha abierto expedientes disciplinarios a tres empleados del Departamento de Educación y destituido a Teresa Sambola, secretaria general del área, aunque el president evitó señalar responsabilidades individuales en su comparecencia de media hora.
Las pruebas PISA, coordinadas por la OCDE, evalúan cada tres años el rendimiento de alumnos de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias. Cataluña, con datos inválidos, no podrá comparar sus resultados con los de otros países ni con ediciones anteriores, lo que afecta directamente a su posicionamiento en rankings educativos como el PISA for Schools, usado por familias y centros para medir su desempeño.
La consellería de Educación ya trabaja en un plan de corrección de procesos, aunque Illa no detalló plazos. El caso revuelve el debate sobre la autonomía de las comunidades en pruebas estandarizadas: mientras el Ministerio de Educación español supervisa el diseño metodológico, la ejecución recae en cada región, como ocurrió con el Informe TIMSS de 2023, donde Andalucía también registró irregularidades en su muestra.
La oposición en el Parlament aún no ha reaccionado, pero fuentes parlamentarias de Junts y ERC ya han solicitado documentación detallada sobre los errores. El Govern, por su parte, insiste en que el fallo no afecta a las evaluaciones internas de Cataluña, como las pruebas SOC, pero expertos consultados por The Objective advierten de que la crisis de confianza en los datos puede extenderse a otros informes públicos.





