Los proyectos de alta velocidad chocarán con el rechazo social y la falta de conexión real entre Madrid y Jaén
El estudio informativo del baipás ferroviario de Montoro —que conectaría la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla con la convencional Córdoba-Jaén— avanza en Córdoba desde enero de 2026, pero ya enfrenta un clima de rechazo en Andalucía y Castilla-La Mancha. Mientras, en la misma provincia, el baipás de Almodóvar —otro enlace clave para la red ferroviaria— se acerca a su fase final, lo que agrava las tensiones por la falta de una conexión real de alta velocidad entre Madrid y Jaén.
El proyecto de Montoro, aún en fase de anteproyecto, busca resolver un problema histórico: la desconexión entre la alta velocidad y la red convencional. Sin embargo, su desarrollo genera malestar en Jaén, donde se denuncia que la solución perpetuará la vía lenta en lugar de ofrecer una conexión directa con Madrid. En Córdoba, el debate se centra en la pérdida de oportunidades para integrar la ciudad en la red de alta velocidad, mientras el Gobierno regional y los ayuntamientos analizan alternativas.
El conflicto refleja una contradicción técnica y política: mientras Andalucía y Castilla-La Mancha exigen soluciones urgentes para sus redes ferroviarias, los proyectos como el de Montoro —que requieren años de tramitación— chocan con la impaciencia social. La falta de consenso entre administraciones y la resistencia ciudadana podrían retrasar su ejecución, dejando a Jaén sin conexión de alta velocidad a corto plazo.
El baipás de Almodóvar, en cambio, avanza sin el mismo nivel de controversia, aunque su finalización también dependerá de la coordinación entre las comunidades autónomas. Ambos proyectos, sin embargo, comparten un denominador común: la necesidad de un marco legal claro y una inversión pública sostenida para evitar que las promesas ferroviarias queden en papel.
El estudio de viabilidad del baipás de Montoro ya se completó y, desde el inicio de este año, se encuentra en fase de redacción del anteproyecto informativo. A pesar de este progreso técnico, la oposición se ha intensificado en Castilla-La Mancha y Andalucía, donde los ciudadanos y las autoridades locales expresan su preocupación por la imposibilidad de contar con una conexión de alta velocidad real con Madrid y la pérdida de la posibilidad de que Córdoba esté conectada con Jaén a través de la red convencional.






