La ministra anuncia en el Congreso que el plan crece un 30% sobre lo previsto tras analizar 2.566 alegaciones, con 6.706 kilómetros de nuevas líneas.
La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, anunció este 16 de septiembre en el Congreso de los Diputados que la Propuesta de desarrollo de la red de transporte de energía eléctrica con horizonte 2030 superará los 17.000 millones de euros de inversión. La cifra supone un 30% más de lo planteado inicialmente y un 144% por encima de la planificación vigente.
El texto se encuentra en tramitación y había pasado por una fase de audiencia pública con una previsión de 13.600 millones. Ese volumen buscaba cubrir las necesidades del país y cumplir los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030. Tras analizar las 2.566 alegaciones recibidas, la inversión ha crecido hasta superar los 17.000 millones.
«Es la mayor inversión en redes de la historia y eso es fruto de nuestra política energética, de un país de oportunidades y un país de muchísimo atractivo, porque nuestra política energética ha generado un gran apetito por electrificar: más industria, más vivienda y más renovables», valoró Aagesen durante su intervención. La ministra también calificó el plan como «la mayor inversión en redes eléctricas de la historia de este país».
La demanda concentra el 41% de las alegaciones
El peso de la demanda marca la diferencia respecto a planificaciones anteriores. Las propuestas recibidas se reparten así: un 41% corresponden a demanda, un 40% a generación y un 19% a almacenamiento. Esa distribución explica por qué las posiciones de la red de transporte para atender nuevas demandas en la red de distribución han crecido un 52% frente a la propuesta original, hasta las 300.
Las posiciones para consumo directo en transporte suben un 12%, hasta las 162. Las previstas para ejes ferroviarios y electrificación de puertos se incrementan un 75%, hasta las 59. El número de subestaciones aumenta un 17%, hasta las 193. La longitud de las líneas eléctricas previstas crece un 11%, hasta los 6.706 kilómetros, y las redes existentes repotenciadas suben un 6%, hasta los 8.164 kilómetros.
El incremento de posiciones para ejes ferroviarios y puertos conecta con la electrificación del transporte pesado. Los trenes y los buques atracados necesitan puntos de conexión a la red para sustituir el diésel. Sin esas posiciones, la demanda no puede cubrirse aunque haya generación renovable disponible.
Qué cambia respecto a la planificación vigente
La comparación con la planificación vigente arroja un salto del 144% en inversión. Ese porcentaje mide la distancia entre lo que ya está en marcha y lo que se propone para 2030. El plan anterior se diseñó con menos demanda prevista. El actual incorpora la electrificación de industria, vivienda y transporte como ejes que tiran de la red.
La tramitación sigue abierta. La propuesta pasó por audiencia pública y ahora incorpora las alegaciones. El siguiente paso es la aprobación definitiva de la planificación, que corresponde al Gobierno. Hasta entonces, las cifras anunciadas son las del texto en tramitación, no las de una norma cerrada.
El volumen de alegaciones recibidas, 2.566, da una medida del interés de los actores implicados. Las comunidades autónomas, los promotores renovables, las eléctricas y los grandes consumidores industriales presentan alegaciones a este tipo de planes porque las posiciones de la red condicionan dónde se puede instalar una planta o una fábrica. Una subestación o una línea nueva puede tardar años en construirse, por lo que la planificación marca el ritmo de la inversión privada.
El precedente de la planificación 2021-2026
La planificación vigente a la que se refiere Aagesen es la que cubre el periodo 2021-2026. Esa norma fijó las líneas y subestaciones que se han ido construyendo en los últimos años. El nuevo plan con horizonte 2030 la sustituye y amplía.
La red de transporte es la infraestructura de alta tensión que conecta generación y consumo. Su desarrollo depende de la planificación estatal porque las líneas cruzan territorios y requieren autorizaciones. El operador del sistema, Red Eléctrica, ejecuta después las instalaciones aprobadas.
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030 es el documento que fija los objetivos climáticos y energéticos de España ante la Comisión Europea. La planificación de la red es una de las herramientas para cumplirlos: sin capacidad de transporte, la energía renovable generada no llega a los puntos de consumo.
El anuncio llega en un contexto de crecimiento de la demanda eléctrica por la electrificación de la industria y el transporte. La ministra vinculó el aumento de la inversión al atractivo del país para instalar nueva industria y renovables. Las cifras del plan, en todo caso, aún deben cerrarse en la tramitación.
El detalle de las cifras confirma ese sesgo hacia la demanda: las posiciones para nuevas demandas en distribución, que pasan de la propuesta inicial a 300, son el bloque que más crece en términos relativos, con un 52%. Le siguen los ejes ferroviarios y la electrificación de puertos, con un 75% más hasta 59 posiciones, y el consumo directo en transporte, con un 12% más hasta 162. En conjunto, la propuesta revisada suma 193 subestaciones y 6.706 kilómetros de nuevas líneas, además de 8.164 kilómetros de red existente repotenciada.







