El partido de ultraderecha aspira a un doble sorpasso en Berlín mientras la CDU de Merz evita implicar al canciller en el noreste del país.
Alemania vota este domingo en dos elecciones regionales que pueden confirmar el ascenso de Alternativa para Alemania (AfD). Los comicios se celebran en el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y en la ciudad estado de Berlín. Llegan dos semanas después de la victoria de AfD en Sajonia-Anhalt, un resultado que ha disparado la atención internacional sobre la política alemana.
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, todas las encuestas dan por segura una victoria de AfD con en torno al 35% de los votos. La región lleva 28 años gobernada por el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). Su actual presidenta regional, Manuela Schwesig, se presenta con una intención de voto del 30%. Su eslogan de campaña la define como «la mujer contra el azul», en referencia al color de AfD.
El candidato de AfD en ese estado es Leif-Erik Holm, un antiguo locutor de radio. Su campaña se ha centrado en las cuestiones económicas. Su lema es «preparados para el cambio azul». Su latiguillo constante ha sido que las élites no entienden los problemas de la gente de a pie, con la frase «los de ahí arriba contra nosotros aquí abajo».
La Unión Cristiano Demócrata (CDU) sacaría en torno al 8% de los votos en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, por detrás incluso de La Izquierda, con un 11%. Ese resultado profundizaría la debacle electoral de Sajonia-Anhalt y metería más presión sobre el canciller Friedrich Merz, que atraviesa sus horas más bajas de popularidad. Merz no da señales de estar dispuesto a que los resultados regionales hagan mella en el gobierno federal.
El doble sorpasso que AfD persigue en Berlín
En Berlín el resultado se antoja mucho más ajustado. Las encuestas otorgan una escasa ventaja a La Izquierda frente a la CDU, con en torno a un 20% de intención de voto cada uno. AfD ocupa el tercer puesto con el 18%, pero aspira a dar el campanazo con un sorpasso doble. Por primera vez, la edad para votar en la capital alemana son los 16 años, lo que añade incertidumbre al resultado.
La CDU gobierna actualmente en Berlín después de una larga serie de gobiernos socialdemócratas. En esta campaña, a diferencia de las dos regiones del noreste, el canciller sí ha participado más. El jueves intervino en el acto central del partido. Reivindicó una cierta mejoría económica, con un exiguo crecimiento después de tres años de estancamiento, y rechazó expresamente la xenofobia en clara alusión a AfD. «Alemania es un país de inmigrantes y seguirá siéndolo», dijo. Como ejemplo, señaló que sin los muchos inmigrantes que trabajan en Alemania muchos hospitales no funcionarían.
La candidata de La Izquierda, Elif Eralp, tiene muchas opciones de llevarse la victoria según las encuestas. Tendría difícil, sin embargo, obtener apoyos para formar gobierno. Otros partidos la consideran demasiado radical. Eralp hace gala de sus orígenes turcos y no oculta que su inspiración es el actual alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
La vivienda se impone a la identidad en la campaña berlinesa
Berlín tiene 3,7 millones de habitantes, entre los que hay más de ochocientos mil extranjeros y casi setecientos mil alemanes con lo que aquí se denomina eufemísticamente «trasfondo migratorio». El estado federado es tan grande como el municipio de Madrid y su cinturón urbano juntos. A pesar del intento de llevar el debate a una cuestión identitaria, la campaña ha estado casi acaparada por el problema de la vivienda.
La Izquierda propone limitar los precios y los alquileres turísticos, construir vivienda social y expropiar a los grandes propietarios inmobiliarios. Esa medida fue llevada a referéndum hace unos años y resultó bastante popular, pero su ejecución se ha ido postergando. La receta de AfD pasa por la desregulación, las ayudas controladas al alquiler y el rechazo a las expropiaciones. Su candidata, Kristin Brinker, que es arquitecta, ha unido ambos temas de campaña con el lema «vivienda primero para los berlineses».
Mecklemburgo-Pomerania Occidental es una zona del tamaño de Valencia, pero con 1,57 millones de habitantes y bañada por el Báltico. Es la región con menor densidad de población de Alemania y la que tiene menor porcentaje de extranjeros. También es la segunda con menor renta per cápita, solo por detrás de Sajonia-Anhalt. Sus playas y ciudades hanseáticas como Stralsund son un destino turístico muy apreciado en Alemania.
El cordón sanitario que frena a AfD pese a las urnas
El éxito de AfD en Sajonia-Anhalt puede dar un impulso al partido en ambas contiendas. Por un lado, por el conocido como efecto «vagón de cola», que arrastra a los indecisos a apostar por un partido que ha demostrado ser una opción ganadora y mayoritaria. Por otro, la polarización que ha provocado el debate en toda Alemania impulsará la participación. Eso puede favorecer a AfD, ya que entre los abstencionistas descontentos con el sistema el partido encuentra muchos adeptos.
Estos comicios pueden suponer unos peldaños más en el ascenso del partido hacia la Cancillería federal, meta que AfD declara aspirar a alcanzar. Es un objetivo difícil sin gobernar en ninguna región. Hacerlo le permitiría desarrollar sus políticas, ofrecer resultados y resquebrajar las dudas de los otros partidos y de sus potenciales votantes indecisos. Pero la aplastante victoria en Sajonia-Anhalt no ha garantizado la formación de un gobierno regional encabezado por AfD debido al «cordón sanitario» levantado por el resto de partidos. Por eso es poco probable que consiga gobernar estas otras regiones.
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, AfD sacó en las anteriores elecciones mejores resultados que los que le auguraban las encuestas. La situación de los dos territorios que votan este domingo es muy distinta, por lo que los análisis de ambos comicios se hacen por separado. Los Länder son las regiones alemanas, equiparables a las comunidades autónomas en España.






