El comisario de Interior de la UE viaja hoy a Madrid para coordinar la respuesta; el PP acusa a Rabat de responsabilidad y Vox pide suspender acuerdos con el país
Magnus Brunner, comisario europeo de Interior, exigió hoy a España que devuelva «rápidamente» a Marruecos a todos los migrantes que hayan entrado ilegalmente en Ceuta, tras calificar la crisis de «test de estrés» para la Unión Europea. Brunner, que viaja este miércoles a Madrid para reunirse con los ministros de Interior, Seguridad Social y Migraciones, y Política Territorial, insistió en que la prioridad es «evitar que la situación se repita» y garantizar el retorno de quienes no tienen derecho a permanecer en el territorio español.
La crisis, que alcanzó su punto álgido a finales de julio con la llegada masiva de migrantes, ha reabierto el debate sobre la gestión de fronteras en la UE. Brunner reconoció que, pese a los esfuerzos por fortalecer las fronteras, «debemos redoblar nuestros esfuerzos», especialmente en la coordinación con países terceros como Marruecos, clave en la gestión de la migración hacia España. El comisario evitó culpar directamente a Rabat, pero su mensaje coincide con las críticas del PP, que ya había acusado al reino alauí de «responsabilidad por acción u omisión» en el Parlamento Europeo.
El debate en Estrasburgo dejó al descubierto las divisiones internas de la UE. Mientras el PP, a través de su portavoz Dolors Montserrat, exigió a Marruecos que asuma sus «compromisos en materia de retorno y cooperación migratoria», los socialistas europeos, liderados por Iratxe García Pérez, defendieron la necesidad de «solidaridad» entre Estados miembros y evitaron señalar a ningún país. García Pérez recordó que la UE ya había apoyado a Polonia y Lituania frente a la instrumentalización de la migración por parte de regímenes como el de Bielorrusia, cuestionando así las posturas más duras hacia Marruecos.
Vox fue el partido más crítico, con su eurodiputado Jorge Buxadé pidiendo la suspensión de todos los acuerdos con Marruecos, excepto los relacionados con el retorno de migrantes. Por su parte, Estrella Galán, de Sumar, acusó a la UE de «externalizar sus fronteras» y «alquilar su soberanía», denunciando que la crisis demuestra los riesgos de confiar en países con «poco respeto por los derechos humanos». El Parlamento Europeo votará este jueves una resolución que intentará plasmar un consenso, aunque fuentes del PP ya han advertido que no firmarán un texto que mencione la regularización de migrantes, medida aprobada por el Gobierno español y que la Comisión Europea ha descartado vincular con la crisis.
Mientras, Oihane Agirregoitia, del PNV, reveló que Marruecos envió un correo a varios eurodiputados para influir en el debate, en el que Rabat se comprometía a readmitir a «todas las personas afectadas» y negaba su responsabilidad en los hechos. El Gobierno español, por su parte, ha insistido en que «no hay pruebas» que atribuyan a Marruecos la organización de la crisis, aunque su postura contrasta con las acusaciones de la oposición y la exigencia de la UE de acelerar los retornos.







