El presidente elude responder sobre fallos en la gestión migratoria y acusa a los magistrados de hacer ‘autoevaluaciones’ mientras socios parlamentarios ya señalaron negligencia
Pedro Sánchez evitó esta noche cualquier reconocimiento de errores en la gestión de la crisis migratoria en Ceuta durante su entrevista en El Intermedio. Ante la pregunta directa de Gran Wyoming sobre qué se hizo mal para que la situación siga siendo un ‘polvorín’ un mes y medio después, el presidente respondió con evasivas: *»No diría que se ha hecho mal o no se ha hecho mal»*, para centrarse en calificar la situación de *»crisis humanitaria»* y pedir *»paciencia»* a los ceutíes.
La falta de autocrítica contrastó con las declaraciones de sus socios parlamentarios —PNV, ERC, Compromís y Junts—, que la semana pasada ya cuestionaron la gestión del Gobierno tras conocer informes desclasificados del CNI. Sánchez, en cambio, insistió en que los WhatsApp entre agentes no prueban alertas previas, sino *»atención constante»* por parte de las autoridades. *»Cuando hay información de inteligencia en un país serio como España, lo que se hace es elaborar informes y compartirlos con los responsables políticos»*, argumentó, aunque reconoció que *»no hubo movilización en la proporción que vimos»*.
El presidente también desvió la atención hacia los jueces. Tras recordar que el programa comenzó preguntando por los fallos del Ejecutivo, Sánchez replicó: *»Yo creo que también esos análisis de autocorrección está bien que los hagan los propios jueces»*. La estrategia de evitar autocrítica se repitió incluso cuando el programa abordó el bloque de los magistrados, sin mencionar errores propios.
La crisis en Ceuta, que ha superado los 20.000 migrantes en una ciudad con capacidad para 85.000 habitantes, sigue sin una solución clara. Mientras el Gobierno insiste en que *»el Estado trabaja para resolverla»*, la oposición y sus socios parlamentarios mantienen la presión: Feijóo ya exigió este martes la dimisión de Fernández Díaz, ministra de Interior, y Vox denunció *»abandono institucional»*.
El CNI, clave en el debate, ya admitió en informes internos —filtrados a medios— que hubo *»señales de alerta»* antes del 24 de mayo, cuando comenzó el flujo masivo. Sánchez, sin embargo, se aferró a la versión de que *»hubo atención»*, aunque sin la *»proporción»* necesaria. La pregunta que queda en el aire es si esta gestión —sin autocrítica y con socios cuestionando su liderazgo— agravará la crisis política antes de las elecciones autonómicas de 2027.







