El encuentro en Washington, del 23 al 25 de septiembre, incluye una cena de Estado y abordará Taiwán, donde Pekín reclama soberanía, tras las conversaciones de este domingo entre el Tesoro estadounidense y el viceprimer ministro chino
Xi Jinping, presidente de China, viajará a Estados Unidos del 23 al 25 de septiembre para una visita de Estado a invitación de Donald Trump, según confirmó este lunes la agencia estatal china Xinhua. La agenda incluye una ceremonia de bienvenida en la Casa Blanca el miércoles, una reunión bilateral con Trump y su esposa Peng Liyuan, y una cena de Estado el jueves. Será el segundo encuentro entre ambos líderes en 2026, tras la visita de Trump a Pekín en mayo.
El viaje coincide con la expiración el próximo 10 de noviembre de la tregua arancelaria entre ambos países, acordada en octubre de 2025 y que suspendió parte de los gravámenes impuestos durante meses de tensiones comerciales. Las negociaciones sobre su renovación serán clave, junto a temas como la guerra en Irán, la inteligencia artificial —donde ambos gobiernos ya establecieron un canal de diálogo en mayo— y la situación en Taiwán, territorio que China reclama como propio.
Este domingo, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino He Lifeng mantuvieron conversaciones en Nueva York sobre la aplicación de los acuerdos comerciales previos, el comercio bilateral y la inteligencia artificial, según fuentes oficiales de ambos gobiernos.
El contexto de la tregua comercial y los puntos de fricción
La tregua arancelaria actual, que entró en vigor en octubre de 2025, congeló algunos de los gravámenes impuestos por EE.UU. y China durante meses de escalada, incluyendo restricciones chinas a la exportación de tierras raras, materiales críticos para tecnologías avanzadas. Su expiración el 10 de noviembre obliga a ambas partes a decidir si renuevan el acuerdo o reintroducen aranceles, lo que afectaría directamente a sectores como el tecnológico y el energético.
En el ámbito de la inteligencia artificial, el diálogo intergubernamental establecido en mayo busca regular el desarrollo de tecnologías sensibles, un área donde China lidera avances como los modelos de lenguaje avanzados y EE.UU. impone restricciones a empresas como Nvidia para limitar la transferencia de tecnología. Las conversaciones de este domingo confirmaron que este tema seguirá en la agenda de la visita de Xi.
Taiwán: el tema que podría tensar las negociaciones
Taiwán, isla autogobernada que China considera parte de su territorio, es uno de los puntos más delicados. EE.UU. mantiene una política de ambigüedad estratégica, apoyando la defensa de Taiwán sin reconocer su independencia, mientras Pekín ha aumentado su presión militar y diplomática en los últimos años. La visita de Xi podría incluir referencias indirectas a este tema, aunque fuentes oficiales no han confirmado detalles.
La guerra en Irán, donde EE.UU. y China tienen intereses divergentes —desde el petróleo hasta la influencia regional—, también podría discutirse. Pekín ha evitado condenas públicas a las acciones de Israel en la región, mientras Washington busca alianzas para contener la escalada.
¿Qué se juegan Trump y Xi en este encuentro?
Para Trump, la visita refuerza su imagen como líder capaz de negociar con potencias como China, un tema clave en su estrategia de reelección en 2028. Para Xi, consolidar acuerdos comerciales y evitar un nuevo round de aranceles es prioritario, especialmente tras el impacto económico de las sanciones impuestas por EE.UU. en sectores como semiconductores y energía.
El encuentro también llega en un momento de incertidumbre global: la tensión en Taiwán, la guerra en Irán y la carrera tecnológica con China como principal rival de EE.UU. en inteligencia artificial y defensa. La capacidad de ambos líderes para alcanzar compromisos en estos frentes será clave para definir el equilibrio de poder en la próxima década.





