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Lun. Sep 21st, 2026

Paraguay y Venezuela reanudan relaciones tras cumbre Peña-Rodríguez

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El comunicado conjunto incluye cooperación económica y lucha contra el crimen organizado, pero omite referencias a las elecciones de 2024

Santiago Peña, presidente de Paraguay, y Delcy Rodríguez, mandataria encargada de Venezuela, sellaron este sábado en Caracas la reapertura de las relaciones bilaterales, suspendidas en enero de 2025 tras el reconocimiento paraguayo a Edmundo González Urrutia como ganador de las elecciones venezolanas de 2024. El encuentro, descrito como «de mutuo respeto» por Peña, marca un giro en la política exterior de Asunción, que hasta ahora había mantenido una postura crítica hacia el Gobierno de Nicolás Maduro.

El comunicado conjunto, firmado por los cancilleres Rubén Ramírez (Paraguay) y Félix Plasencia (Venezuela), destaca el compromiso de ambos países por «dinamizar» sus vínculos en áreas como comercio, cooperación técnica y lucha contra el crimen organizado. Sin embargo, el documento evita mencionar explícitamente el conflicto electoral que desencadenó la ruptura diplomática, centrando el diálogo en «principios de soberanía nacional y respeto al Derecho Internacional».

Peña, quien viajó a Caracas antes de asistir a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, describió la reunión como «hermosa» y subrayó su enfoque en el «bienestar de los ciudadanos». Rodríguez, por su parte, recibió al mandatario paraguayo en el Palacio de Miraflores, donde ambos abordaron temas como el «proceso institucional venezolano» y la economía, según declaró Peña en su cuenta de X.

La reapertura de relaciones llega en un contexto de inestabilidad política en Venezuela, donde Rodríguez asumió el poder el pasado 3 de enero tras la captura de Maduro por tropas estadounidenses en una operación militar en Caracas. Este cambio de gobierno, aunque transitorio, ha abierto una ventana para la normalización de las relaciones con países como Paraguay, que hasta ahora habían mantenido una postura de no reconocimiento al régimen chavista.

El contexto de la ruptura diplomática: elecciones de 2024 y el reconocimiento de González Urrutia

La tensión entre ambos países estalló en enero de 2025, cuando Peña reconoció a Edmundo González Urrutia, líder opositor, como ganador de las elecciones presidenciales venezolanas de 2024, en las que el Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el chambismo, proclamó vencedor a Maduro sin publicar las actas electorales. Este gesto, alineado con la postura de varios gobiernos latinoamericanos, fue interpretado por Caracas como una injerencia en sus asuntos internos.

La decisión de Paraguay de reanudar el diálogo con Venezuela, ahora bajo la gestión de Rodríguez, sugiere un enfoque pragmático en la política exterior de Asunción. Mientras, el comunicado conjunto omite cualquier referencia a las elecciones de 2024, centrando el discurso en la cooperación económica y la lucha contra el crimen organizado, temas que podrían facilitar acuerdos futuros sin revivir el conflicto electoral.

Implicaciones regionales: ¿un patrón de normalización con gobiernos transitorios?

La reapertura de relaciones entre Paraguay y Venezuela podría ser un indicio de una tendencia más amplia en la región: la búsqueda de estabilidad diplomática con gobiernos transitorios o en transición. En los últimos meses, varios países latinoamericanos han mostrado disposición a dialogar con Caracas, incluso bajo administraciones no reconocidas internacionalmente, en un intento por evitar el aislamiento y promover la cooperación económica.

Sin embargo, el caso paraguayo presenta particularidades. Mientras otros gobiernos han optado por mantener una postura de espera o neutralidad, Peña ha dado un paso más al restablecer relaciones formales. Este movimiento podría interpretarse como una señal de que Asunción prioriza los intereses económicos sobre las disputas políticas, especialmente en un contexto de crisis migratoria y cooperación en seguridad regional.

La visita de Peña a Caracas también coincide con su participación en la Asamblea General de la ONU, donde temas como la migración y la seguridad hemisférica estarán en la agenda. La reapertura de relaciones podría ser un primer paso para abordar estos desafíos de manera conjunta, aunque el comunicado conjunto no menciona explícitamente estos temas.

Para Venezuela, la reapertura con Paraguay podría ser una victoria diplomática en un momento de incertidumbre. Rodríguez, quien asumió el poder tras la captura de Maduro, enfrenta el desafío de consolidar su legitimidad internacional. El reconocimiento de Paraguay, aunque limitado a un comunicado conjunto, podría ser un primer paso para ganar apoyo en la región.

No obstante, persisten interrogantes sobre la sostenibilidad de este acercamiento. La falta de mención a las elecciones de 2024 en el comunicado conjunto podría ser un indicio de que ambos gobiernos prefieren evitar el tema para no revivir tensiones. Sin embargo, la reapertura de relaciones también abre la puerta a futuras negociaciones, especialmente en áreas como comercio y seguridad, donde ambos países podrían tener intereses comunes.

En el plano interno, la decisión de Peña podría generar debate en Paraguay, donde sectores de la oposición han criticado su postura hacia Venezuela. Mientras, en Venezuela, la reapertura de relaciones podría ser vista como un gesto de apertura hacia la comunidad internacional, aunque sin garantías de que esto se traduzca en un reconocimiento formal del gobierno de Rodríguez.

La reapertura de relaciones entre Paraguay y Venezuela marca un momento clave en la política exterior de ambos países, pero también refleja las complejidades de la región en un contexto de transiciones políticas y desafíos económicos. El comunicado conjunto, aunque cuidadoso en evitar temas sensibles, deja abierta la puerta a una cooperación más amplia en el futuro.

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