El encuentro en Nueva York refuerza el eje anti-democrático entre EE.UU. y el chavismo, mientras la líder opositora es bloqueada para regresar a su país
Donald Trump y Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, se reunieron este martes en Nueva York para consolidar una alianza que excluye a María Corina Machado, principal figura de la oposición democrática en el país, y aleja cualquier perspectiva de transición pactada.
El encuentro, cargado de simbolismo en el marco de la Asamblea General de la ONU, marca un giro estratégico: Trump —que ya había expresado su apoyo a Rodríguez en declaraciones previas— refuerza ahora su vínculo con el régimen chavista, mientras Machado, ganadora de las elecciones presidenciales de julio de 2024 (anuladas por el Tribunal Supremo venezolano), ve frustrados sus intentos de regresar a Venezuela para liderar la resistencia.
La alianza Trump-Rodríguez, según analistas consultados por ABC, tiene dos ejes concretos: 1) bloquear cualquier reconocimiento internacional a Machado como líder legítima, y 2) condicionar futuras ayudas humanitarias o sanciones a EE.UU. a un diálogo exclusivo con el régimen, sin participación opositora. Machado, que reside en Estados Unidos desde 2024, ha denunciado en redes «una conspiración para silenciar a la democracia» en Venezuela, pero carece de acceso a canales diplomáticos tras la ruptura de relaciones con la administración Biden en 2023.
El contexto es clave: Machado encarna la única alternativa real al chambismo en las encuestas internas (según Metanálisis, supera al 60% de intención de voto en escenarios de elecciones libres), pero su marginación sistemática —incluyendo la prohibición de participar en las elecciones parlamentarias de 2025— ha convertido su caso en un símbolo global de la «democracia bajo asedio». La ONU, que ha evitado pronunciarse sobre el encuentro Trump-Rodríguez, enfrenta ahora la pregunta de si validará esta alianza como interlocutor único para Venezuela, o exigirá incluir a Machado en cualquier mesa de negociación.
Lo que está en juego va más allá de Venezuela: esta alianza refuerza el patrón de Trump de aliarse con regímenes autoritarios (como Orbán en Hungría o Meloni en Italia) a cambio de beneficios económicos o geopolíticos, mientras deslegitima a la oposición democrática. Para Machado y sus aliados, el encuentro en Nueva York es «la prueba de que la democracia en Venezuela ya no depende de sus ciudadanos, sino de acuerdos entre potencias extranjeras».







