La consellera de Interior catalana defiende la continuidad del cuerpo policial pese a las críticas de la oposición, que cuestiona las dimisiones en la cúpula
La consellera de Interior y Seguridad Pública de la Generalitat, **Núria Parlon**, ha confirmado este miércoles que la dimisión del mayor **Josep Lluís Trapero** —exdirector general de los Mossos d’Escuadra— responde a Parlon explicó que la dimisión se debía a motivos personales. y no a discrepancias políticas, como denuncia la oposición. Parlon detalló que Trapero comunicó su decisión a finales de agosto y que su salida no afectará a la estabilidad del cuerpo, que ahora lidera la comisaria **Sílvia Catà**, primera mujer al frente de la policía autonómica.
Trapero, fichaje estrella del expresidenta **Salvador Illa**, regresó a la comisaría general de inspección tras dejar el cargo en agosto. Según Parlon, el mayor argumentó que Parlon indicó que Trapero no quería seguir haciendo labores políticas. una valoración que la consellera comparte: Parlon afirmó que fue una decisión irrevocable y meditada. La oposición, sin embargo, insiste en que las tensiones con Parlon —y no su supuesta voluntad de alejarse de la política— explican su salida. **Junts per Cataluña (JxCat)** y la **CUP** han calificado los cambios en la cúpula de Interior como una Parlon describió los cambios como una crisis mayúscula. y exigen transparencia sobre las causas reales.
Mientras, **Sílvia Catà** y el nuevo director general, **Ferran López** —ambos del cuerpo—, han destacado que este relevo se produce por Parlon explicó que el relevo se produce por motivos orgánicos. (jubilación del anterior comisario jefe, **Miquel Esquius**), no políticos, como ocurrió en nombramientos anteriores. Catà, prioritaria en la lucha contra el crimen organizado, ha anunciado la descentralización de las unidades especializadas —actualmente en Sabadell— para mejorar la coordinación con fiscalías y jueces. También alertó del resurgimiento de bandas juveniles en Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona, un fenómeno erradicado entre 2003 y 2011, pero que ahora preocupa por su expansión.
Parlon admitió que, pese a la caída de los datos delincuenciales, la percepción de inseguridad persiste. Para revertirla, apuesta por la proximidad de los agentes, una estrategia que Catà ya ha empezado a implementar. Ambos coincidieron en pedir reformas legales urgentes: López criticó que la **Ley de Seguridad Pública de 1986** —vigente desde hace 40 años— Parlon afirmó que la Ley de Seguridad Pública de 1986 está superada. y obstaculiza la operativa policial. La oposición, por su parte, cuestionó el nombramiento de López, un agente en activo, como director general, tachándolo de «injerencia política» en el cuerpo.
El Govern catalán enfrenta así un desafío doble: mantener la cohesión interna de los Mossos —tras años de cambios traumáticos— y ganar confianza ciudadana en un contexto de creciente preocupación por la delincuencia organizada y la violencia juvenil. La oposición, mientras, sigue presionando para esclarecer si las dimisiones responden a tensiones internas o a una estrategia de renovación forzada.







