La ministra de Sanidad defiende que el hospital opera al 53% de ocupación y desmiente comparaciones con Madrid, mientras refuerza Urgencias con tres profesionales
Mónica García, ministra de Sanidad, ha descartado este jueves un colapso en el Hospital Universitario de Ceuta, donde solo el 1,8% de los inmigrantes atendidos en Urgencias —10 de los 550 registrados— están ingresados. La titular de Sanidad, médico de formación, visitó por segunda vez la ciudad autónoma para insistir en que que no hay ni un solo dato que avale el colapso sanitario la interrupción de consultas, cirugías o pruebas para la población local, pese a la atención a migrantes.
García detalló que de los 34 servicios del hospital, solo cuatro —Urgencias, Medicina Interna, Pediatría y Medicina Preventiva— registran una mayor tensión. Citó 11 casos de varicela y ocho de tuberculosis (tres nuevos) como ejemplos de patologías gestionadas, mientras la ocupación global del centro se mantiene en el 53%. El Gobierno ha reforzado Urgencias con tres profesionales adicionales, aunque la ministra reconoció cierta tensión en algunos servicios, sin llegar a hablar de saturación.
La comparecencia en Ceuta llegó tras semanas de alertas por parte del presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, y del PP, que acusan al Ejecutivo de «descontrol». García contrarrestó estas críticas comparando la situación con el Hospital de la Paz de Madrid, gestionado por la Comunidad de Ayuso, donde, según ella, hay gente esperando en los pasillos y pacientes que no están atendidos. La ministra subrayó que en Ceuta no ha ocurrido en Ceuta esa situación, aunque sí advirtió contra la reiteración de mensajes en contra de la población inmigrante, que, según ella, no ayuda nada a controlar la situación.
El debate sobre la gestión sanitaria en Ceuta se enmarca en un contexto más amplio: la ciudad autónoma lleva meses bajo presión por el aumento de llegadas irregulares, con tensiones políticas entre el Gobierno central y el Ejecutivo ceutí, liderado por Vivas (PP). Mientras, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) —dependiente del Ministerio de Sanidad— ha emitido 300 tarjetas sanitarias a menores migrantes, amparándose en la que garantiza cobertura sanitaria independientemente del origen. La ministra no mencionó plazos para una solución a largo plazo, pero sí reiteró que la capacidad del hospital.






