El intendente Carles Hernández revela que el 45% de las protestas no se notifican a las autoridades, lo que dificulta la planificación policial
Casi la mitad de las movilizaciones en Cataluña en 2026 no se comunican a los Mossos d’Escuadra, lo que impide a la policía diseñar dispositivos de seguridad o gestionar incidentes. Así lo ha confirmado este martes el intendente Carles Hernández, jefe de Información de la Policía catalana, quien detalló que en estos casos su comisaría debe investigar por su cuenta para evaluar riesgos y anticipar posibles conflictos.
La falta de notificación afecta directamente a la capacidad de respuesta de los Mossos. Según Hernández, sin un portavoz de los convocantes, la unidad de mediación no puede coordinar preventivamente ni actuar con agilidad si surgen altercados. Esto se traduce en un vacío de información clave para planificar despliegues policiales adaptados a cada protesta.
El problema no es nuevo, pero su magnitud —casi el 45% de las movilizaciones— refleja un patrón de desconfianza o desorganización en la comunicación con las autoridades. Los Mossos, como cuerpo autonómico, dependen de estas notificaciones para ajustar recursos y evitar escaladas innecesarias, especialmente en un contexto de creciente polarización política en Cataluña.
La ley catalana obliga a comunicar cualquier concentración pública, pero su cumplimiento varía. Mientras algunos colectivos lo hacen de forma rutinaria, otros —especialmente los más radicales— evitan dar detalles a la policía, lo que obliga a los Mossos a trabajar con datos incompletos. Esto genera riesgos tanto para la seguridad ciudadana como para la propia policía, que debe improvisar en situaciones de alta tensión.
El intendente Hernández no ha atribuido esta falta de notificaciones a un grupo concreto, pero en los últimos meses han destacado movilizaciones independentistas y ecologistas con escasa coordinación con las autoridades. La falta de diálogo previo complica especialmente las protestas en zonas urbanas densas, como Barcelona, donde la logística policial es más compleja.
El propio intendente explicó que la unidad de mediación de los Mossos no cuenta con un portavoz de los convocantes con el que comunicarse, ni por prevención, para diseñar el dispositivo de seguridad, ni tampoco con el que interlocutar en caso de producirse algún incidente de orden público. Por ello, la comisaría debe recopilar datos de forma independiente para planificar el despliegue policial tras una evaluación de riesgos y anticipar el posible grado de conflictividad de las movilizaciones.





