Los nuevos centros, 24 en total, se instalarán en localidades gallegas de menos de 25.000 habitantes sin plazas para dependientes de grado 2 y 3
Alfonso Rueda y Fabiola García anunciaron este lunes el visto bueno definitivo a la construcción de 24 centros de mayores en Galicia, que sumarán 1.800 plazas para personas dependientes de grado 2 y 3. El proyecto, ya anunciado durante el debate del estado de la autonomía, se desarrollará bajo un modelo de colaboración público-privada y cubrirá todas las provincias gallegas.
La distribución provincial es clara: 8 centros en A Coruña, 5 en Lugo, 4 en Ourense y 7 en Pontevedra. Todos se ubicarán en municipios con menos de 25.000 habitantes que, hasta ahora, carecían de plazas para estos grados de dependencia y no habían recibido ayudas similares en el pasado. Además, se incorporará un centro adicional en Ribeira (A Coruña), cuya construcción ya estaba comprometida, pero se había retrasado por diversos motivos.
El anuncio llega en un contexto donde Galicia enfrenta un desafío demográfico creciente: según datos de la Consell ería de Política Social, el 22% de la población gallega tiene más de 65 años, una cifra que supera la media nacional. La medida busca paliar la falta de infraestructuras en zonas rurales, donde la densidad de plazas en residencias es significativamente menor que en áreas urbanas.
Un modelo público-privado para evitar saturación
La conselleira Fabiola García destacó que este proyecto evita la saturación de los centros públicos existentes, al tiempo que garantiza un servicio de calidad. El modelo de colaboración público-privada, ya aplicado en otros ámbitos como la sanidad, busca agilizar la construcción y gestión de las residencias sin incrementar la carga presupuestaria de la Xunta.
Sin embargo, el modelo no está exento de críticas. Sectores como CCOO y UGT han señalado en declaraciones previas que este tipo de acuerdos pueden derivar en una precarización de las condiciones laborales en el sector, especialmente en zonas con alta temporalidad en el empleo. La conselleira no ha respondido aún a estas advertencias, pero el Gobierno gallego insiste en que los nuevos centros cumplirán con los estándares de calidad y salarios establecidos para el sector público.
¿Qué falta para que las plazas estén operativas?
Según fuentes de la Consell ería, los primeros centros podrían estar en funcionamiento antes de final de año, aunque la mayoría se prevé que estén operativos en 2027. El plazo dependerá de la agilidad en la adjudicación de las obras y la disponibilidad de terrenos en cada municipio. La Xunta ha confirmado que priorizará las localidades con mayor demanda no cubierta, especialmente en zonas donde la ratio de plazas por habitante es inferior a la media autonómica.
El proyecto se enmarca en la estrategia de envejecimiento activo de la Xunta, que incluye también mejoras en los servicios de atención domiciliaria y la formación de cuidadores. Hasta ahora, Galicia contaba con 12.000 plazas en residencias públicas y concertadas, una cifra que, según cálculos internos, podría quedarse corta ante el crecimiento de la población mayor de 80 años, que se estima en un 15% anual en las zonas rurales.







