Modelos físicos de 1.000 años revelan 3,6 megapascales en el segmento San Jacinto Bernardino, el más crítico del sistema
Un estudio basado en modelos físicos de los últimos 1.000 años ha detectado una acumulación excepcional de tensión en las fallas de San Andrés y San Jacinto, en California, que podría anticipar la llegada del temido terremoto de magnitud 7 o superior conocido como *Big One*. Los investigadores, centrados en el *Cajon Pass* —punto clave entre Los Ángeles y San Bernardino—, calculan que en 2025 la tensión de Coulomb superó los 3,6 megapascales en el segmento *San Jacinto Bernardino*, el valor más alto registrado en la zona.
El dato, obtenido mediante registros paleo sísmicos, no permite predecir cuándo ocurrirá el terremoto, pero sí confirma que esta región —ya vigilada por su alta actividad sísmica— acumula niveles de tensión superiores a los observados en otros segmentos como *Mojave South* (2,8 megapascales) o *North San Bernardino* (1,8 megapascales). El estudio, publicado sin fecha concreta de alerta, se suma a la referencia histórica del terremoto de *Fort Tejon* (1857, magnitud 7,9), que rompió 330 kilómetros de la falla de San Andrés y sigue siendo el mayor registrado en el sur de California.
La investigación se basa en la reconstrucción de ciclos sísmicos a partir de estratos de sedimentos y estratificación de capas de tierra, lo que permite estimar la acumulación de deformación a lo largo de milenios. Los modelos físicos emplean la teoría de la tensión de Coulomb para cuantificar la presión que se acumula en los bordes de las fallas, ofreciendo una visión más precisa de los puntos críticos.
Aunque la ciencia actual descarta predicciones exactas, el *USGS* (Servicio Geológico de EE.UU.) utiliza modelos probabilísticos para evaluar riesgos. El estudio refuerza la necesidad de prepararse para un escenario de alto impacto, especialmente en áreas urbanas densamente pobladas como Los Ángeles, donde la última gran sacudida —el terremoto de *Northridge* en 1994, magnitud 6,7— causó 60 muertes y daños por más de 40.000 millones de dólares.
La investigación, centrada en la acumulación de deformación tectónica, subraya que el *Big One* no es una cuestión de *si* ocurrirá, sino de *cuándo*. El segmento *San Jacinto Bernardino*, con su tensión récord, emerge como el más crítico dentro del sistema de fallas, aunque los autores advierten que estos modelos no funcionan como un ‘contador’ para predecir fechas exactas.







