El vicesecretario del PP para Hacienda critica la gestión del Gobierno: «No hay manera de entenderlo» y cuestiona el retorno de migrantes a Marruecos
Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda del PP y ceutí de adopción, acusó ayer a Pedro Sánchez de «indecente» por reírse durante un debate parlamentario mientras explicaba el sufrimiento de Ceuta por la crisis migratoria. Bravo, que vive entre Madrid y Ceuta, denunció que el presidente del Gobierno «no dejó de reírse» durante su turno en el Congreso, pese a que llevaba meses alertando sobre la situación.
El dirigente popular, nacido en Palma de Mallorca, pero vinculado a Ceuta desde 2015, cuestionó la respuesta del Gobierno: «Sánchez llegó a Ceuta, prometió normalizar la situación y al día siguiente Fernando Grande-Marlaska dijo que todo estaba controlado. Pero han pasado 51 días y no hay solución». Bravo exigió explicaciones y dimisiones, señalando que «alguien tendría que responder» por la gestión, aunque admitió que «quizá llegue por la vía judicial».
El PP acusa al Gobierno de eludir responsabilidades y de priorizar el «efecto foto» sobre soluciones reales. Bravo criticó que, mientras España tramita 23 millones de declaraciones de la renta en dos meses, no se gestionan los 12.000 expedientes de retorno pendientes. «Si Marruecos pide devolverlos, la UE lo respalda y 22 primeros ministros lo exigen, ¿por qué Sánchez no actúa?», preguntó, recordando que Carlos Cuerpo, alcalde de Ceuta, lleva meses pidiendo ayuda sin resultados.
Bravo advirtió del riesgo de que Ceuta se convierta en un «corredor» hacia Europa: «En 2021 pasaron 15.000 personas; ahora son más de 80.000. Si mañana ven que es el camino, vendrán 200.000». Descartó que los ceutíes pidan pasar a la Península («sería un efecto llamada») y insistió en que la solución es el retorno a Marruecos, aunque reconoció que «la clave es que Sánchez no lo haga».
El dirigente popular, considerado candidato a ministro de Hacienda si el PP gana las elecciones, vinculó la crisis con la «falta de unidad» del Gobierno: «Sánchez se fue de vacaciones, Marlaska también, y solo quedó Elma Saiz imponiendo fórmulas mágicas». Bravo acusó al Ejecutivo de «desproteger la frontera» y de usar la crisis para «confrontar con las autonomías y con Vox», en lugar de buscar soluciones.







