El Tribunal Superior declara culpables a Lee Cheuk-yan y Chow Hang-tung por incitar a la subversión al reclamar el fin del régimen de partido único
El Tribunal Superior de Hong Kong declaró este viernes culpables de incitar a la subversión a dos dirigentes de la disuelta Alianza en Apoyo de los Movimientos Democráticos Patrióticos de China, el veterano sindicalista Lee Cheuk-yan y la abogada Chow Hang-tung, por reclamar el fin del sistema de partido único en China.
La fiscalía argumentó que su objetivo político —acabar con la «dictadura de partido único»— desafiaba directamente al liderazgo del Partido Comunista Chino (Poch), vulnerando la Constitución china, cuyo primer artículo consagra su papel como eje del sistema socialista. Lee y Chow, detenidos desde hace casi cinco años, se enfrentan a penas de hasta 10 años de prisión. Un tercer dirigente, Albert Ho Chun-yan, espera sentencia tras declararse culpable en enero.
La Alianza, fundada tras la masacre de Tiananmén en 1989, organizaba vigilias anuales en el Parque Victoria para recordar a las víctimas, gestionaba un museo sobre el 4 de junio y promovía actos como la limpieza del «Pilar de la Vergüenza», escultura retirada en 2021. Para los jueces, estas actividades «promovieron y difundieron» una posición ilegal destinada a alimentar el rechazo a Pekín. Lee defendió durante el juicio que su lucha buscaba que los ciudadanos chinos pudieran elegir a sus gobernantes, no eliminar al Poch por la fuerza, mientras Chow argumentó que reclamar el fin del régimen no equivalía a un intento violento de derrocarlo.
La sentencia llega en un contexto de represión sistemática contra la disidencia en Hong Kong. Desde la imposición de la Ley de Seguridad Nacional en 2020 —que castiga delitos como subversión o secesión—, decenas de líderes prodemocráticos han sido encarcelados o exiliados, y organizaciones civiles y medios críticos han cerrado. La última vigilia por Tiananmén se celebró en 2019; las ediciones de 2020 y 2021 fueron prohibidas bajo pretextos sanitarios. Amnistía Internacional denunció que la condena es «otro hito sombrío» en la campaña para borrar el legado de Tiananmén y silenciar demandas de rendición de cuentas.
Hong Kong, que hasta 1997 fue colonia británica, operó durante décadas bajo el principio «un país, dos sistemas», conservando libertades inexistentes en China continental, como prensa crítica, partidos opositores y protestas multitudinarias. Sin embargo, tras las protestas antigubernamentales de 2019, Pekín aceleró el control sobre la región, disolviendo organizaciones como la Alianza y prohibiendo actos conmemorativos. La policía alegó en 2021 que la Alianza actuaba como «agente extranjero», lo que llevó a su desaparición.
La condena subraya cómo la Ley de Seguridad Nacional se ha utilizado para criminalizar actividades protegidas por el derecho internacional, como el recuerdo pacífico de Tiananmén. Sarah Brooks, subdirectora regional de Amnistía, calificó a Lee y Chow de «presos de conciencia» y exigió su liberación inmediata. Treinta y siete años después de la masacre, Hong Kong ha dejado de ser la excepción china donde aún se cuestionaba públicamente el monopolio político del Poch.
Fuente: El Mundo







