Lee Jae Myung fija como prioridad nacional asumir el control operativo de sus tropas también en conflictos, actualmente en manos de EE.UU.
El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Ming, ha anunciado este martes su compromiso de recuperar el mando operativo total de las Fuerzas Armadas surcoreanas también en tiempos de guerra antes de que finalice su mandato en 2030. Actualmente, Seúl ejerce el control de sus tropas en tiempos de paz desde 1994, pero en caso de conflicto armado en la península coreana, las fuerzas surcoreanas y estadounidenses se integran en un mando conjunto liderado por Washington.
Lee calificó este objetivo como «prioritario» para reforzar las capacidades del Ejército surcoreano, especialmente en un contexto de seguridad nacional en constante evolución y con conflictos que adoptan cada vez más formas de guerra híbrida. «La base de la seguridad se fortalecerá al tiempo que nuestro valor e importancia como aliados crecerán a medida que fortalezcamos nuestras propias capacidades», declaró durante una reunión de gabinete, según recoge la agencia Yonhap. El anuncio llega días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, defendiera su muy buena relación con Corea del Norte, un enfoque que ha generado incertidumbre sobre el futuro de la alianza militar entre Seúl y Washington.
El actual sistema de mando operativo conjunto tiene su origen en la guerra de Corea (1950-1953), cuando Seúl cedió el control a un mando de la ONU liderado por EE.UU. A finales de los años 70, esta estructura se transfirió al Mando Conjunto de Fuerzas de Corea del Sur y Estados Unidos, que sigue vigente hoy. La recuperación del mando en tiempos de guerra supondría un cambio histórico en la relación de seguridad entre ambos países, aunque no afectaría al tratado de defensa mutua que obliga a EE.UU. a intervenir en caso de agresión externa contra Corea del Sur.
El Gobierno surcoreano ha venido negociando esta transición con Washington desde 2014, pero el proceso se ha ralentizado en los últimos años debido a las tensiones con Pyongyang y a la falta de consenso sobre las condiciones técnicas y operativas. La declaración de Lee Jae Ming marca un nuevo impulso político al objetivo, aunque no detalla plazos concretos ni medidas inmediatas para su implementación. Analistas militares señalan que la transición requeriría que Corea del Sur demostrara capacidades autónomas en inteligencia, logística y mando, áreas en las que aún depende en gran medida de la tecnología y el apoyo estadounidense.
La medida también podría tener implicaciones geopolíticas en la región, donde China y Rusia han mostrado recelo ante el fortalecimiento militar de Seúl. Mientras, Corea del Norte ha reaccionado históricamente con pruebas de misiles y retórica belicosa ante cualquier cambio en la alianza surcoreano-estadounidense. El anuncio de Lee llega en un momento de creciente polarización interna en Corea del Sur, donde la oposición conservadora ha criticado su gestión de la seguridad nacional y su acercamiento a Pyongyang durante su etapa como gobernador de la provincia de Gyeonggi.
Fuente: El Debate (Internacional)







