La dirección socialista enmarca su silencio en el Congreso en el descontento por las alertas del CNI sobre Ceuta
La dirección del PSOE en Ferraz atribuye el reciente gesto de Margarita Robles en el Congreso a su enfrentamiento con Fernando Grande‑Marlaska. La ministra de Defensa evitó sumarse a la ovación de la bancada socialista tras la comparecencia de Pedro Sánchez sobre la crisis migratoria de Ceuta. El descontento de la magistrada en excedencia responde a las declaraciones del titular de Interior, quien negó que los servicios de inteligencia hubieran avisado sobre las entradas masivas del 30 y 31 de julio.
Fuentes del partido aseguran que la intención de Robles nunca fue desairar al presidente del Gobierno. Si hubiera previsto esa lectura, explican desde Ferraz, la ministra habría abandonado el hemiciclo con antelación. Su malestar radica en la gestión de las alertas del Centro Nacional de Inteligencia, organismo bajo su mando directo. La desclasificación de los informes de inteligencia confirmó que el CNI sí remitió advertencias previas sobre la situación en la frontera de la ciudad autónoma.
Esta fricción destapa un nuevo episodio en la serie de desencuentros acumulados entre Interior y Defensa a lo largo de los últimos ocho años. Ambos ministros ya chocaron durante el temporal Filomena por el mando sobre la Unidad Militar de Emergencias. Las diferencias entre ambos departamentos también afloraron de forma recurrente con motivo de los relevos en la cúpula de la Guardia Civil.
Pese a las desavenencias en el Consejo de Ministros, Robles reiteró que mantendrá la protección de las instituciones por convicción de Estado. En su entorno sostienen que la ministra trabaja con normalidad al frente de su cartera y descartan cualquier incomodidad con su continuidad en el Ejecutivo. Tanto Robles como Grande‑Marlaska y Luis Planas son los tres únicos miembros del gabinete que permanecen en el Gobierno desde la moción de censura de 2018.
En 2017, tras imponerse en las primarias de Ferraz, el presidente del Gobierno la nombró portavoz del grupo parlamentario en el Congreso. En ese momento, la ministra había renunciado a su escaño para centrarse en la reconquista de la Secretaría General, delegando la responsabilidad en una no afiliada que se valoraba por su claridad y disposición a luchar por sus convicciones. Este nombramiento consolidó su posición como figura clave en la labor de oposición del PSOE.
En 2018, cuando se conoció el fallo del caso Gärtel que condenó al PP como beneficiario económico de actividades ilícitas realizadas por la trama, la primera persona con la que Pedro Sánchez contactó fue Robles. Antes de tomar cualquier decisión política, el presidente solicitó un análisis jurídico riguroso y preciso de la sentencia, y le encargó redactar el texto de la moción de censura mientras terminaba de pensarse la estrategia de respuesta.







