Sampedro solo logró seis minutos de debate antes de que Bruselas rechazara vincular los idiomas regionales al proceso de ampliación con Albania y Montenegro
Fernando Sampedro, secretario de Estado para la Unión Europea, fracasó este martes en Bruselas al intentar incluir el catalán, gallego y euskera como lenguas oficiales en el marco de la ampliación de la UE. Alemania, Lituania y Suecia rechazaron explícitamente la propuesta, que el Gobierno español había intentado reactivar tras más de un año sin mencionar el tema.
La iniciativa, impulsada por Pedro Sánchez para cumplir una promesa a Carles Puigdemont (Junts per Cataluña), chocó con la postura de los países nórdicos y bálticos. El secretario de Estado alemán para Europa, Günther Krichbaum, calificó la estrategia española de «bilateralización de la integración europea», acusando a Madrid de usar la ampliación como «baza de presión». Lituania, por su parte, advirtió que planteará formalmente su rechazo en la próxima reunión, según declaró el viceministro de Asuntos Exteriores, Sigitas Mitjus.
La ministra sueca de Exteriores, Jessica Rosencrantz, fue aún más contundente: «Una cosa es la ampliación; otra, las lenguas. No creo que estos asuntos deban estar interrelacionados». La UE ya reconoce el irlandés y el maltés como lenguas oficiales, pero los países escandinavos y bálticos ven en la propuesta española un intento de imponer condiciones a Albania y Montenegro, países candidatos que no tienen relación con las lenguas regionales españolas.
El Gobierno español, que llevaba más de un año sin mencionar el tema, intentó relanzar la idea durante la visita de José Manuel Albares a Bruselas el pasado 9 de septiembre, cuando declaró: «Es impensable que haya un nuevo idioma [en la UE] si no están el catalán, el gallego y el euskera». Sin embargo, la reunión de este martes duró solo seis minutos, y Sampedro no logró avanzar más allá de argumentos genéricos, como la supuesta «marginación de 40 años» de estas lenguas.
El fracaso obliga al Gobierno a replantearse su estrategia. La oficialidad del catalán en la UE era una promesa clave para Junts per Cataluña, pero ahora parece lejana. Mientras, la ampliación de la UE sigue su curso sin que los idiomas regionales españoles tengan cabida en el debate.






