El partido reconoce una estructura B encubierta y pide perdón a la familia Maragall, pero no sanciona a los implicados por ya no ser militantes
ERC ha presentado este sábado las conclusiones de su investigación interna sobre los polémicos carteles que se burlaban del alzhéimer de Pasqual Maragall, aparecidos en 2023 durante la campaña municipal. El informe responsabiliza principalmente a dos exdirigentes del partido, Sergi Sabrià —exviceconseller del Govern— y Marc Colomer, a quienes acusa de una «infracción grave» por diseñar la campaña de falsa bandera con el lema *»Fuera el alzhéimer de Barcelona»*. Sin embargo, el partido no podrá sancionarlos porque ya no son militantes.
La investigación, presentada por Mireia Ingla —responsable de *Compliance* de ERC—, confirma que los carteles buscaban dañar la imagen de Ernest Maragall, candidato a la alcaldía de Barcelona y hermano del expresidenta, en un momento de caída en las encuestas. Según el documento, una estructura B operativa desde la sombra —sin firma oficial de ERC— fue la encargada de diseñar la campaña, permitiendo actuar «más al límite» que con acciones firmadas por el partido. Como ejemplo, el informe cita el envío de un grupo de mariachis a la sede de Junts durante una reunión de su ejecutiva para aumentar la sensación de caos interno.
Además de Sabrià y Colomer, el informe señala a otros dos exmiembros: Tolo Moya —exjefe de comunicación— y un militante de la comarca de la Anoia, como conocedores de la estructura B. El secretario general adjunto de ERC, Oriol López, pidió perdón «a los afectados, al partido y a la sociedad catalana» por el daño causado, especialmente a la familia Maragall y a los pacientes con alzhéimer. Para evitar futuros incidentes, el partido anunciará jornadas de formación en ética y reforzará los recursos de su área de *Compliance*.
El caso se enmarca en una polémica que estalló en marzo de 2023, cuando los carteles aparecieron en sedes de ERC. Aunque la campaña pretendía generar solidaridad hacia Ernest Maragall, el ataque a Pasqual Maragall —quien padece alzhéimer— desató una ola de críticas. La investigación interna, iniciada hace dos años, ahora cierra el episodio sin medidas disciplinarias contra los responsables directos, pero con compromisos para evitar repeticiones.







