El presidente francés llega a Madrid el 29 de septiembre para reuniones con Felipe VI y Pedro Sánchez, pero el acuerdo bilateral sigue paralizado por la oposición del PP al artículo que permite a ministros franceses asistir a reuniones españolas
Emmanuel Macron aterrizará en España el próximo 29 de septiembre para una visita de Estado que incluye una cena con los Reyes y un encuentro con Pedro Sánchez en la Moncloa, pero el viaje se produce en un contexto de tensiones políticas por la falta de ratificación del Tratado de Amistad entre ambos países, firmado en enero de 2023 y ya aprobado por Francia en marzo de 2025.
El Gobierno español intentó aprobar el tratado en dos ocasiones —en 2025 y en 2026—, pero ambos intentos fracasaron por la abstención de Junts y Podemos en el Congreso y, finalmente, por el bloqueo del Partido Popular (PP) en el Senado, donde su mayoría absoluta permitió paralizar el texto. El PP considera que el artículo 2.4, que prevé la participación de un ministro francés en el Consejo de Ministros español —al menos una vez cada tres meses—, es contrario a la Constitución. La formación conservadora presentó un requerimiento al Tribunal Constitucional (TC) para que se pronuncie al respecto, lo que retrasaría aún más su aprobación.
Mientras, Francia espera que España ratifique el tratado, ya que la Asamblea Nacional y el Senado galo lo aprobaron en marzo de 2025. El Gobierno español, por su parte, logró un acuerdo interpretativo en 2026 para flexibilizar el artículo polémico: en lugar de participar en el Consejo de Ministros, los ministros franceses serían invitados a reuniones paralelas. Sin embargo, el PP sigue en contra, alegando que cualquier forma de participación extranjera en el órgano ejecutivo español vulnera la soberanía nacional.
La visita de Macron coincide con un calendario electoral clave: en España se celebran elecciones generales en 2027 (fecha aún no fijada), y en Francia, elecciones presidenciales el 18 de abril de 2027 (primera vuelta) y el 2 de mayo (segunda vuelta). Este contexto añade un matiz político a la visita, ya que ambos países se preparan para procesos electorales que podrían redefinir sus respectivas agendas internacionales.
El programa oficial incluye una cena de gala con los Reyes el 29 de septiembre y una reunión con Sánchez al día siguiente, a las 12:00 horas en la Moncloa. El Gobierno español insiste en que la visita se enmarca en el refuerzo de la relación bilateral, pero la falta de avance en el tratado —pendiente desde hace más de tres años— ensombrece el encuentro.
El tratado que Francia ya aprobó y España no logra ratificar
El Tratado de Amistad fue firmado por Sánchez y Macron en enero de 2023 durante una cumbre en Barcelona. Sin embargo, su ratificación se ha visto obstaculizada por el artículo 2.4, que establece la participación de un ministro francés en el Consejo de Ministros español. Este punto generó rechazo desde el principio, especialmente en el PP, que lo considera una intromisión en la soberanía nacional.
En 2025, el Gobierno intentó aprobar el tratado en el Congreso, pero Junts y Podemos se abstuvieron, impidiendo su aprobación. Un año después, en 2026, el Ejecutivo logró un acuerdo interpretativo para modificar la redacción del artículo polémico: en lugar de participar en el Consejo de Ministros, los ministros franceses serían invitados a reuniones paralelas. A pesar de este cambio, el PP mantuvo su oposición y, aprovechando su mayoría absoluta en el Senado, bloqueó definitivamente el texto.
El PP justifica su postura con un argumento constitucional: considera que permitir la participación de un ministro extranjero en reuniones ejecutivas españolas vulnera la independencia del poder ejecutivo. Para desbloquear la situación, la formación conservadora presentó un requerimiento al Tribunal Constitucional en 2026, solicitando que se pronuncie sobre la constitucionalidad del artículo. Si el TC respalda la tesis del Gobierno, el tratado podría volver al Congreso y aprobarse con los votos de la mayoría de investidura (PSOE, Sumar y ERC). Sin embargo, el proceso judicial podría alargarse meses, retrasando aún más la ratificación.
¿Qué se juegan Sánchez y Macron en esta visita?
Para Pedro Sánchez, la visita de Macron es una oportunidad para reforzar la alianza con Francia, especialmente en un contexto de incertidumbre política en ambos países. España y Francia comparten fronteras con Marruecos y, por tanto, intereses comunes en materia de migración y seguridad. Además, la visita podría servir para avanzar en temas como la transición energética, la defensa europea o la cooperación en el Mediterráneo.
Sin embargo, la falta de progreso en el tratado complica el mensaje. Mientras Francia ya ha ratificado el acuerdo, España sigue sin hacerlo, lo que debilita la imagen de estabilidad en las relaciones bilaterales. El PP aprovechará la visita para recordar su postura: considera que el tratado es un riesgo para la soberanía española y que el Gobierno no debe ceder en este punto.
Por su parte, Emmanuel Macron llega a España en un momento clave: su país se prepara para elecciones presidenciales en 2027, y cualquier avance en la relación con España podría ser bien recibido por la opinión pública francesa. Además, Macron busca consolidar su papel como líder europeo en un contexto de tensiones geopolíticas, y una visita exitosa a España podría reforzar su imagen como artífice de la cooperación transpirenaica.
La visita también tiene un componente simbólico: ocho años después de que los Reyes de España visitaran París en 2018, Macron responde con su propia visita. Sin embargo, el contexto es distinto: en 2018, el tratado aún no existía, y hoy su falta de ratificación ensombrece el encuentro. Si no hay avances en los próximos meses, el tratado podría quedar relegado a un cajón, dejando sin efecto uno de los principales acuerdos bilaterales de la última década.
El calendario electoral añade presión: si en 2027 llegan nuevos gobiernos a la Moncloa y al Elíseo, el tratado podría perder relevancia o, por el contrario, convertirse en un tema clave en las negociaciones entre ambos países. Mientras tanto, la visita de Macron servirá para evaluar el estado real de la relación, más allá de los discursos oficiales.







