Moscú denuncia planes agresivos de Washington tras el reconocimiento público de despliegue de ‘control espacial’
Rusia ha acusado a Estados Unidos de militarizar el espacio tras el reconocimiento oficial de que su Fuerza Espacial ha desplegado armas de «control espacial» en órbita. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, calificó las declaraciones del secretario de la Fuerza Aérea estadounidense, Troy Meink, como una prueba de las «ambiciones agresivas» de Washington para garantizar su «dominio» en el espacio.
El anuncio de EE.UU. llega tras meses de tensiones por el uso militar del espacio, un ámbito regulado por el Tratado del Espacio Exterior de 1967, que prohíbe el despliegue de armas nucleares pero no otras tecnologías. Según Meink, estas armas buscan «defender a las fuerzas estadounidenses frente a acciones hostiles», aunque el Departamento de la Fuerza Aérea no detalló ni el tipo de sistemas ni su número. Rusia, por su parte, insistió en su postura a favor de la «desmilitarización completa» del espacio, una línea que ya defendió el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, horas antes.
El conflicto refleja una escalada en la carrera espacial entre ambas potencias, donde el control de la órbita terrestre se ha convertido en un campo estratégico clave. Mientras EE.UU. justifica su despliegue como medida defensiva, Moscú lo interpreta como un intento de imponer su hegemonía, un patrón que recuerda a disputas previas como la destrucción del satélite ruso Cosmos-1408 en 2021 por parte de Washington, que generó una nube de escombros que aún amenaza a la Estación Espacial Internacional.
La falta de transparencia sobre el alcance y la naturaleza de estas armas complica los esfuerzos diplomáticos para evitar una carrera armamentística en el espacio. La UE, aunque no mencionada en las declaraciones, ha mostrado preocupación en foros como la Conferencia sobre el Espacio Exterior de las Naciones Unidas, donde países como China y Rusia han impulsado tratados para limitar el uso militar de la órbita terrestre. La respuesta de EE.UU. podría acelerar estas negociaciones o, por el contrario, profundizar la desconfianza en un ámbito donde la cooperación internacional es vital para evitar incidentes.







