El diario neoyorquino se suma al rechazo de medios y fotógrafos al sistema de ‘pool’ impuesto por la Casa Blanca, que amenaza la cobertura audiovisual del presidente en Nueva York
Donald Trump ha perdido el control sobre la imagen de su visita a Nueva York: el New York Times anunció este martes que no publicará ni distribuirá las fotografías captadas por su equipo en la Casa Blanca hasta que un tribunal evalúe las demandas contra su veto a CNN, MSNBC y Politico. La decisión, adoptada en solidaridad con los medios excluidos, refuerza el boicot de la prensa estadounidense a un sistema de rotación (‘pool’) que Trump ha manipulado para silenciar a sus críticos.
El diario, uno de los más influyentes de EE.UU., explicó que mantendrá su postura «hasta que un tribunal revise la decisión de Trump de expulsar a estos medios». La medida, anunciada el pasado viernes, ha puesto en riesgo la cobertura audiovisual del presidente durante su estancia en la ciudad, donde CNN solía ser la cadena encargada de grabar y distribuir sus imágenes a otros medios. Sin ese acceso, la Casa Blanca ha perdido su principal canal para difundir material visual, un golpe estratégico en plena campaña electoral.
El boicot no es aislado: otros medios como NBC News, ABC News y Associated Press ya habían anunciado que no compartirían las imágenes captadas por el ‘pool’ de la Casa Blanca, mientras los fotógrafos que cubren a Trump han acordado no difundir individualmente las fotos tomadas durante sus desplazamientos. La coordinación entre profesionales busca evitar que la Casa Blanca pueda filtrar versiones editadas o parciales de los eventos.
La expulsión de CNN, MSNBC y Politico —impugnada ante los tribunales— ha desatado una crisis sin precedentes en la libertad de prensa bajo la presidencia de Trump. Las organizaciones afectadas argumentan que la medida vulnera la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que garantiza el derecho a informar sin restricciones gubernamentales. El sistema de ‘pool’, en vigor desde hace décadas, permite a una cadena rotatoria acompañar al presidente y compartir el material con el resto de medios, asegurando una cobertura equilibrada. Ahora, sin ese mecanismo, Trump ha concentrado el control en cadenas afines, como Fox News.
El ‘pool’ de la Casa Blanca: cómo funcionaba y por qué se rompe ahora
El sistema de ‘pool’ —término inglés para ‘grupo compartido’— es una tradición en la cobertura presidencial estadounidense. Desde los años 50, las cadenas de televisión rotan para acompañar al mandatario en sus desplazamientos, grabando y distribuyendo imágenes a todos los medios. Este mecanismo evita duplicidades y garantiza que la prensa tenga acceso igualitario a la información visual. Sin embargo, Trump ha usado su poder para excluir a medios críticos, como CNN (acusada por él de ‘falsa noticias’) o MSNBC (asociada a la oposición demócrata). La decisión no solo afecta a la cobertura en Nueva York, sino que sienta un precedente peligroso: si un presidente puede vetar a un medio, el ‘pool’ pierde su esencia democrática.
La respuesta de los fotógrafos ha sido contundente. Asociaciones como la National Press Photographers Association (NPPA) han condenado la medida, recordando que su trabajo es «servir al público, no a un gobierno». Algunos profesionales han publicado en redes sociales imágenes con el hashtag #NoPoolWithTrump, mostrando su rechazo. La presión también llega desde el Congreso: el senador demócrata Chris Murphy ha calificado la decisión de Trump de «ataque directo a la libertad de prensa», mientras su homólogo republicano Lindsey Graham ha criticado el veto, aunque sin cuestionar su legalidad.
¿Qué pasa ahora? El calendario judicial y las consecuencias políticas
Las demandas presentadas por CNN, MSNBC y Politico podrían llegar a los tribunales en las próximas semanas, según fuentes legales consultadas por EFE. Si los jueces fallan en contra de Trump, el ‘pool’ podría restaurarse, pero el daño ya está hecho: la desconfianza en los medios y el gobierno ha escalado. Para los analistas, este episodio refleja una estrategia más amplia de Trump para silenciar voces disidentes, especialmente en un año electoral donde el control de la narrativa es clave.
Mientras, la Casa Blanca ha intentado minimizar el impacto, argumentando que el veto es una «medida de seguridad» para proteger al presidente. Sin embargo, la falta de transparencia en la selección de los medios autorizados —solo Fox News, Newsmax y The Epoch Times han sido incluidos— ha alimentado teorías de parcialidad. La situación recuerda a episodios previos, como la exclusión de periodistas de la rueda de prensa de Trump en 2017, pero esta vez el alcance es mayor: sin imágenes de CNN o MSNBC, la cobertura de sus eventos queda limitada a lo que decida filtrar la Casa Blanca.
El boicot del New York Times y otros medios subraya un dilema ético: ¿hasta qué punto la prensa debe colaborar con un gobierno que restringe su acceso? Para algunos, la respuesta es clara: la solidaridad con los colegas excluidos es una línea roja. Para otros, como los directivos de Fox News, la lealtad al presidente prima sobre cualquier principio. La división en el gremio periodístico estadounidense nunca había sido tan visible.
Lo que está claro es que, más allá de las imágenes de Nueva York, este conflicto podría tener consecuencias duraderas. Si los tribunales anulan el veto, el ‘pool’ podría recuperarse, pero la confianza en las instituciones ya está dañada. Y en política, como en fotografía, una imagen vale más que mil palabras.





