El Gobierno de José Antonio Kast formaliza en la ONU su entrada en la coalición que ya reúne a quince países y señala a 25 organizaciones criminales, entre ellas el Tren de Aragua.
El Gobierno de Chile anunció este martes su adhesión al Escudo de las Américas, la coalición internacional contra el crimen organizado impulsada por Donald Trump. La decisión la comunicó el presidente chileno, José Antonio Kast, desde Nueva York. Kast participó ese día en la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas.
La coalición reúne a una quincena de Gobiernos de derecha de América Latina y el Caribe. Kast defendió que el mecanismo da «certeza a todos de que tendremos normas similares para perseguir a estas organizaciones». El mandatario añadió que quince países participantes demuestran que el crimen organizado y las migraciones son un problema global.
El presidente chileno respondió también a las dudas sobre la soberanía. Aclaró que «aquí no hay un tratado, para que nadie diga que estamos pasando a llevar la soberanía o la institucionalidad del país». El Ejecutivo chileno precisó en un comunicado que la iniciativa permitirá combatir el crimen organizado de forma coordinada. Ese trabajo complementará el Compromiso de Santiago contra la delincuencia transnacional.
Qué gana Chile con el Escudo de las Américas
El Gobierno chileno detalló los beneficios operativos de entrar en el grupo. La adhesión da acceso a información contra el crimen organizado y a sistemas de análisis inteligente de datos. También incluye capacitación para las fuerzas de seguridad, entre ellas Carabineros de Chile y la Policía de Investigaciones (PDI).
El Ejecutivo sumó otro efecto práctico: mejor coordinación interfronteriza con Argentina, Bolivia y Perú, y con otros países de la región. La Casa Blanca impulsó el mecanismo en marzo pasado. El grupo identificó entonces una serie de organizaciones criminales que operan a nivel regional.
Entre las señaladas está el Tren de Aragua, la mega banda transnacional nacida en Venezuela. En Chile, esa organización está vinculada a varias causas que siguen abiertas en los tribunales del país. Entre ellas figuran el homicidio de un policía y el secuestro y asesinato de un exmilitar y refugiado político venezolano. También hay varios secuestros y casos de extorsión y explotación sexual.
Las 25 bandas señaladas por la coalición
El grupo de coordinación identificó en total 25 organizaciones criminales. Además del Tren de Aragua, la lista incluye a las mexicanas Cartel Jalisco Nueva Generación y Cartel de Sinaloa. El Escudo de las Américas las describe como «amenazas reales y complejas que requieren una coordinación regional».
La nómina incorpora asimismo a las brasileñas Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho. A ellas se suman las ecuatorianas Los Choneros y Los Lobos. Junto con Chile, participan en la coordinación Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.
En paralelo a esta adhesión, Chile articuló el llamado Acuerdo de Santiago. Es un esfuerzo propio para combatir al crimen organizado transnacional. De ese acuerdo forman parte países como Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú. La entrada en el Escudo de las Américas se presenta así como un complemento a ese trabajo previo.
El paso de Chile refleja un cambio de fondo en su seguridad interior. Durante la última década, el país pasó de ser uno de los más estables de Latinoamérica a convertirse en el teatro de operaciones de múltiples organizaciones criminales internacionales. Combatir a esas bandas se ha transformado en una de las principales prioridades del Gobierno de Kast.
La participación de Chile en el Escudo de las Américas también implica la integración de sus fuerzas de seguridad en la red de intercambio de inteligencia que ya opera entre los países miembros. Según el comunicado del Gobierno, la coordinación permitirá a Carabineros y a la PDI acceder a bases de datos compartidas y a herramientas de análisis de patrones de tráfico ilícito, lo que facilitará la identificación de rutas de contrabando y la desarticulación de redes transnacionales.



