Los Eurofighter Typhoon y F-18 Hornet, con 140 aeronaves operativas, garantizan respuesta inmediata en Ceuta, Melilla y la península frente a incursiones como las de Rusia o Marruecos
El Ejército del Aire y del Espacio español puede movilizar sus cazas en solo 15 minutos para responder a violaciones del espacio aéreo, según ejercicios recientes y declaraciones oficiales. Esta capacidad se demostró en diciembre de 2021 en Lituania, donde pilotos españoles interceptaron aviones rusos en un cuarto de hora, y en un simulacro en Torrejón de Ardoz con la ministra de Defensa, Margarita Robles, ante un avión no identificado.
La flota aérea española cuenta con 138 aeronaves de combate, incluyendo 73 Eurofighter Typhoon (C.16) y 65 F-18 Hornet (C.15/EF-18). Los Typhoon, desplegados en la base de Morón de la Frontera (Sevilla), alcanzan velocidades de Mach 2 y podrían sobrevolar el norte de África en minutos. Marruecos, a 350 kilómetros de la península, es citado como posible amenaza, especialmente tras la crisis migratoria en Ceuta y las presiones de Rabat para reclamar las ciudades autónomas.
El Gobierno ha reforzado la defensa ante un contexto geopolítico «convulso», con conflictos en Ucrania y Gaza, y el uso creciente de drones y armas hipersónicas. España prioriza su contingente naval y aéreo por su posición estratégica, aunque el Ejército de Tierra mantendría un papel clave en la protección de Ceuta, Melilla y las costas norteafricanas. La inteligencia y contraespionaje serían esenciales para anticipar movimientos hostiles.
Los ejercicios revelan que, aunque una respuesta ofensiva requeriría más tiempo, las unidades básicas están preparadas para actuar en 15 minutos. La Armada y el Ejército de Tierra complementarían la defensa, aunque los planes detallados de las Fuerzas Armadas permanecen clasificados. Este despliegue rápido contrasta con la dependencia histórica de España de aliados como EE.UU. e Israel, con quienes las relaciones se han tensado en los últimos dos años.
La ministra Robles ha subrayado la importancia de mantener esta capacidad operativa, especialmente ante la presión de Marruecos y la inestabilidad en el Sahel. La flota de F-18, pese a accidentes recientes, se somete a revisiones constantes para garantizar su operatividad. La rapidez de reacción se considera un disuasivo clave frente a posibles agresiones, aunque fuentes militares insisten en que la preparación integral —incluyendo logística y coordinación— sigue siendo prioritaria.
Fuente: La Razón







