La milicia respaldada por Irán se hace con el control del paso de Bab el Mandeb tras una ofensiva de apenas siete días
Una ofensiva relámpago de apenas una semana ha permitido a los rebeldes hutíes de Yemen hacerse con el control total de la costa del mar Rojo, según se constató este 13 de septiembre de 2026. La maniobra militar otorga a la milicia el dominio efectivo sobre el estrecho de Bab el Mandeb, enclave de paso obligado para la navegación marítima internacional que conecta con el canal de Suez. La milicia cuenta con el respaldo financiero y armamentístico de Irán dentro del tablero de Oriente Próximo.
El avance sobre el terreno rompe en la práctica los equilibrios derivados del acuerdo que Donald Trump anunció en mayo de 2025 desde la Casa Blanca. En aquel momento, la presidencia de Estados Unidos comunicó un pacto con los insurgentes para frenar el hostigamiento a embarcaciones mercantes tras semanas de bombardeos estadounidenses. «Les golpeamos muy duro. Demostraron una enorme capacidad para soportar el castigo. Recibieron un castigo tremendo y se puede decir que hay mucha valentía ahí. Fue increíble lo que aguantaron», sostuvo entonces el dirigente republicano al dar a conocer dicho entendimiento.
La posición estratégica de Bab el Mandeb condiciona de forma directa el tráfico de cargueros y petroleros que enlaza las rutas comerciales entre Asia y Europa. El dominio de esta franja costera incrementa la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales, amenazadas de forma recurrente por ataques con proyectiles y drones que fuerzan a las navieras a rodear el continente africano. La acción de los insurgentes yemeníes se entrelaza además con las tensiones regionales que involucran a Israel, Hamás, Arabia Saudí e Irak.
Para Washington y sus aliados internacionales, el nuevo despliegue hutí desbarata la contención negociada hace doce meses y reabre el debate sobre la seguridad en las rutas del comercio marítimo. La reactivación de este foco de tensión en el mar Rojo coloca bajo presión las defensas navales desplegadas en la zona y sitúa a los países ribereños ante una alteración sustancial del equilibrio operativo en la entrada sur del canal de Suez.







