Director de la DGST marroquí y mano derecha del rey Mohamed VI, su falta de acción en julio y su relación tensa con la Guardia Civil explican el colapso en la frontera
Abdellatif Hammouchi, director de la Dirección Générale de la Surveillance du Territorio (DGST) de Marruecos y figura clave del círculo de poder real, pudo haber evitado el asalto masivo a Ceuta en julio,, pero no actuó, según revelan fuentes de inteligencia española y hackers marroquíes. Como responsable de la policía y los servicios de inteligencia interior —y amigo personal del rey Mohamed VI—, controlaba los movimientos hacia la frontera pero no desplegó refuerzos, a pesar de que su agencia recibió alertas del CNI el 29 de julio.
Hammouchi, conocido por su cercanía absoluta al monarca (incluso viaja fuera solo si el rey lo permite), dirige desde Rabat una red de control que incluye a la policía marroquí. Su poder es absoluto: subordinados deben pedirle permiso para viajar y, según testimonios, ha ordenado «accidentes mortales» contra disidentes. Su relación con España es ambigua: colabora estrechamente con la Policía Nacional en lucha antiterrorista —el 90% de los 1.100 yihadistas detenidos en España son marroquíes—, pero mantiene una rivalidad histórica con la Guardia Civil, agravada tras el incidente del yate real en 2014, cuando agentes españoles detuvieron sin saberlo al rey Mohamed VI en aguas de Ceuta.
El episodio desató una crisis diplomática: cinco días después, Marruecos registró la mayor oleada de pateras hacia Andalucía y un salto a la valla de Ceuta con 80 personas. Desde entonces, la colaboración con la Guardia Civil en narcotráfico e inmigración se ha reducido a mínimos. Sin embargo, su papel antiyihadista es insustituible: Francia suspendió toda cooperación con Marruecos en 2014 tras intentar detenerle por torturas, y entre 2014 y 2015 sufrió sus peores atentados (Nantes, Charlie Hebdo, Bataclán).
En 2025, el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, le concedió la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil en un gesto simbólico para mejorar la relación con el Instituto Armado. Ahora, con Ceuta colapsada y 15.000 migrantes varados en la frontera, su decisión de colocar controles policiales a 15 km de Castillejos —bloqueando cualquier intento de asalto— contrasta con su inacción en julio, cuando miles cruzaron sin obstáculos.






