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El BCE recorta 109.546 millones en deuda española y el bono a 10 años supera el 4%

El BCE recorta 109.546 millones en deuda española y el bono a 10 años supera el 4%
Secretaría de Cultura CDMX (CC BY 2.0, Wikimedia Commons)
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El banco central deja vencer los bonos del Tesoro desde 2023 y su peso en la deuda emitida cae del 40% al 22%, mientras la Airef cifra en más de 10.000 millones el ajuste necesario

El Banco Central Europeo (BCE) se ha deshecho de 109.546 millones de euros en obligaciones y bonos de España. La cifra deja al banco central con sede en Fráncfort en su nivel de inversión más bajo desde 2020, en plena pandemia. La retirada coincide con un salto en el coste de financiación del Tesoro Público: el interés que exigen los inversores a la deuda española a 10 años superó este lunes el 4% y alcanzó máximos de 2013.

El BCE sigue siendo el principal tenedor de deuda pública emitida por el Tesoro Público. A julio atesoraba 304.028 millones de euros, casi 31.000 millones menos en lo que va de año. La cifra queda muy lejos del récord de 413.574 millones que llegó a acumular en 2022.

Ese máximo histórico se alcanzó cuando el BCE llevó al extremo el Programa de Compras de Emergencia frente a la Pandemia (PEPP). Fue un salvavidas de 750.000 millones de euros lanzado en marzo de 2020 para las economías del euro. Con esas compras, el eurobanco protegió las primas de riesgo de los países más endeudados, entre ellos España.

El repliegue arrancó tras la crisis de precios provocada por la invasión de Rusia. Desde marzo de 2023 el BCE deja vencer la deuda soberana que guarda en su tesorería. El efecto sobre España es medible: ha pasado de controlar casi el 40% de la deuda emitida por el Tesoro a cerca del 22%.

El aviso de Fráncfort sobre el margen fiscal

En Fráncfort las alarmas llevan tiempo encendidas. A inicios de este año, cuando las turbulencias financieras se centraban en la guerra de aranceles, el BCE avisó del riesgo de crisis por las tensiones geopolíticas. La advertencia llegó antes del estallido de la guerra entre Estados Unidos e Irán. El banco central puso sobre la mesa el poco margen fiscal del que disponían los gobiernos para afrontar esas crisis.

Sin hacer una mención expresa, en Fráncfort se señalaba a países como España. Su deuda pública supera el 100% del PIB. Las grandes agencias de calificación, como S&P o Moody’s, reprochan que no se haya recortado incluso con un ritmo de crecimiento anual del 3%.

El aumento de las rentabilidades añade presión para hacer ajustes. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) los cifra en más de 10.000 millones de euros para cumplir con la regla nacional de gasto.

El bono alemán y el estadounidense también se tensan

Las dudas no son solo españolas. Estados Unidos paga su nivel más alto desde 2007 por el bono a 30 años, en la antesala de la Gran Crisis financiera. El bund alemán, considerado refugio en medio de las turbulencias, superaba el 3,5% por primera vez desde 2009.

Para reemplazar al BCE como principal comprador, España tendrá que pagar más. La previsión de tipos de interés se sitúa cerca del 3%. Ese nivel ya tendría efectos sobre el crecimiento económico. Se podría entrar en un círculo vicioso: el interés de la deuda sube por las mayores dificultades para devolverla.

De momento, los bancos nacionales mantienen su apuesta por la deuda soberana para beneficiarse de los tipos. Sobre todo si se cumplen las expectativas de nuevas subidas del precio oficial del dinero. A julio concentran alrededor del 15% de toda la deuda española en circulación, con casi 209.000 millones en sus balances.

El contexto de precios añade presión al mercado de bonos. La inflación más alta durante más tiempo obligará a nuevas subidas del precio oficial del dinero. A ello se suman las dudas sobre el desarrollo de la inteligencia artificial y los abultados niveles de endeudamiento de las grandes economías. Los inversores han puesto la lupa sobre los bonos. Los precios del petróleo se mueven cerca de los 100 dólares.

El Tesoro, obligado a buscar compradores privados

La retirada del BCE traslada al mercado una carga que durante años asumió el banco central. El Tesoro Público emite deuda de forma recurrente mediante subastas y coloca letras, bonos y obligaciones entre inversores institucionales, nacionales y extranjeros. Cuando el principal comprador deja de reinvertir los vencimientos, cada nueva emisión debe cubrirse con demanda privada, lo que en la práctica obliga a ofrecer un interés más alto para atraerla. Ese mayor coste se traslada a las cuentas públicas a través de la carga financiera de la deuda.

El BCE, por su parte, actúa dentro del mandato de mantener la estabilidad de precios en la eurozona, y su política de tipos y de balance condiciona las condiciones de financiación de todos los Estados miembros. La reducción de su cartera de deuda soberana forma parte de la normalización de esa política tras los años de compras masivas. En ese marco, la evolución del bono español a diez años y el peso del BCE en la deuda del Tesoro se han convertido en termómetros de la confianza de los mercados en la sostenibilidad de las finanzas públicas españolas.

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