La defensa de las ciudades autónomas depende de la detección a tiempo de la amenaza y el mantenimiento de los accesos desde la Península
Ceuta y Melilla, con una superficie de 20 y 14 kilómetros cuadrados respectivamente, albergan unidades de La Legión, Regulares, Caballería, Artillería, Ingenieros y apoyo logístico que dificultarían un golpe rápido.
La defensa de estas ciudades autónomas depende de la detección a tiempo de la amenaza, el mantenimiento de los accesos desde la Península y la asunción de que un ataque local afectaría al conjunto del Estado.
La cercanía de Algeciras a Ceuta facilita el envío de refuerzos y suministros, pero la ciudad carece de aeropuerto convencional y su helipuerto solo sirve para trasladar personas, heridos o material urgente.
Melilla, por su parte, dispone de aeropuerto y rutas marítimas con Málaga, Almería y Motril, pero todas las mercancías pesadas terminan pasando por el mismo puerto, y el combustible, los alimentos y el material de gran tonelaje seguirían llegando por mar.
La relación entre los presupuestos de defensa de España y Marruecos es de seis a uno, lo que da a España más capacidad industrial y económica para una guerra que se alargue, aunque no se traduce de forma automática en fuerzas listas junto a Ceuta o Melilla.
En caso de un ataque, las guarniciones de Ceuta y Melilla tendrían que mantener hospitales, agua, electricidad, telecomunicaciones y orden público mientras decenas de miles de civiles buscan protección.
La desalación reduce la dependencia de recursos hídricos exteriores, pero liga el agua a la energía, al combustible y a los repuestos, lo que significa que si falla una pieza de la cadena, el problema se extiende a las demás.
Fuente: La Razón
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