El Foro Catalunya – Cono Sur en Buenos Aires analiza cómo aprovechar la mayor zona de libre comercio del mundo, con 800 millones de consumidores
El Foro Cataluña – Cono Sur se celebró este jueves 30 de septiembre en Buenos Aires para examinar las oportunidades que abre el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, el mayor pacto de este tipo en el mundo. El encuentro, centrado en el potencial económico de la alianza, reúne a actores clave de ambas regiones en un contexto marcado por la entrada en vigor del acuerdo, aún pendiente de ratificación definitiva.
El foro, organizado en el marco de la entrada en vigor del acuerdo UE-Mercosur, busca identificar sinergias concretas entre Cataluña y los países del Cono Sur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Según los organizadores, el objetivo es aprovechar la mayor zona de libre comercio global, que integra a 800 millones de consumidores y representa el 40% del PIB mundial. La iniciativa subraya la importancia de Cataluña como puente entre Europa y América Latina, destacando su tradición exportadora y su red de relaciones económicas con la región.
El acuerdo UE-Mercosur, negociado durante más de dos décadas, incluye la eliminación progresiva de aranceles en sectores clave como agricultura, industria y servicios. Aunque su implementación completa depende de la ratificación por parte de todos los Estados miembros de la UE —incluida España—, el foro de Buenos Aires refleja el interés de las empresas catalanas por anticiparse a las nuevas reglas comerciales. Sectores como el agroalimentario, la automoción y la energía son los más mencionados como beneficiarios directos.
El acuerdo UE-Mercosur firmado en 2019 y sus retos políticos
El acuerdo entre la UE y el Mercosur fue firmado en 2019, pero su ratificación ha enfrentado obstáculos políticos y ambientales. En el caso de España, el Gobierno ha mostrado apoyo al pacto, argumentando que generará crecimiento económico y empleo, especialmente en regiones exportadoras como Cataluña. Sin embargo, sectores como la agricultura europea han expresado preocupaciones por la posible competencia de productos sudamericanos, como la carne o el azúcar, que podrían entrar en el mercado comunitario con aranceles reducidos.
Cataluña, como primera comunidad autónoma exportadora de España, tiene un interés directo en el acuerdo. Según datos de la Generalitat, las exportaciones catalanas a los países del Mercosur superaron los 3.000 millones de euros en 2025, con destinos como Argentina y Brasil como principales mercados. Sectores como la química, la farmacéutica y la maquinaria industrial podrían ver un impulso adicional con la eliminación de barreras arancelarias.
El foro abre oportunidades de contactos y diversificación para Cataluña
Para las empresas catalanas, el foro representa una oportunidad para establecer contactos directos con socios comerciales en el Cono Sur y anticiparse a los cambios regulatorios. Gobiernos regionales como el de la Generalitat de Cataluña ven en el acuerdo una herramienta para diversificar sus mercados, reduciendo la dependencia de la economía europea. Sin embargo, la incertidumbre persiste: la ratificación final del acuerdo en el Parlamento Europeo podría retrasarse por presiones ambientales y sociales, especialmente de países como Francia y Austria.
En el ámbito político, el foro también sirve para reforzar la imagen de Cataluña como actor global en comercio internacional. La presencia de representantes institucionales catalanes en Buenos Aires subraya su estrategia de posicionarse como puente entre Europa y América Latina, un mensaje que podría tener repercusión en futuras negociaciones comerciales. Mientras, el Gobierno español mantiene una postura de apoyo al acuerdo, aunque sin comprometerse a una ratificación acelerada.
El próximo paso será la implementación práctica del acuerdo, que dependerá de la aprobación final en Bruselas. Hasta entonces, foros como el de Buenos Aires servirán para alinear expectativas entre empresas y gobiernos, en un contexto donde la competencia global y las tensiones geopolíticas exigen adaptabilidad.







