El segundo fracaso consecutivo para formar gobierno deja al presidente Dan sin opciones constitucionales y con el AUR como favorito en caso de comicios anticipados
Bucarest, 30 de septiembre de 2026 — El Parlamento de Rumanía ha rechazado el martes al conservador-liberal Siegfried Muresan como candidato a primer ministro, con solo 182 votos a favor frente a los 233 necesarios. El rechazo, que deja al país en una crisis institucional prolongada desde mayo, obliga al presidente Nicusor Dan a decidir si disuelve el Parlamento y convoca elecciones anticipadas — opción que evita por ahora — o mantiene el bloqueo político.
Muresan, propuesto por Dan el pasado 17 de septiembre para intentar superar la inestabilidad tras la caída del gobierno de Ilie Bolo jan en mayo, no logró el respaldo de los partidos socialdemócrata PSD y ultranacionalista AUR, que se abstuvieron en bloque. Solo 15 diputados votaron en contra, mientras que los 15 restantes del hemiciclo — de un total de 321 presentes — pertenecían a estas dos formaciones. El resultado consolida el segundo fracaso consecutivo para formar un ejecutivo: en junio, el liberal Adrian Veștea también fue rechazado por la Cámara.
La Constitución rumana permite a Dan disolver el Parlamento y convocar elecciones, pero el presidente ha descartado esta vía por considerar que «únicamente prolongaría la inestabilidad». Las encuestas actuales sitúan al AUR como favorito con un 36 % de los votos, seguido del conservador PNL (23 %), el centro USR (8 %) y la formación húngara UDMR (5 %).
Rumanía enfrenta su peor crisis política desde 1989 con déficit fiscal del 7,9 % del PIB
Rumanía enfrenta su peor crisis política desde la caída del régimen comunista en 1989, en un escenario económico agravado por una recesión técnica, un déficit fiscal del 7,9 % del PIB — el más alto de la Unión Europea en 2025 — e inflación persistente entre el 7 % y el 8 %. La destitución del gobierno de Bolo jan en mayo, impulsada por una moción de censura de PSD y AUR, desencadenó un ciclo de bloqueos que ha impedido la aprobación de presupuestos y medidas clave para 2027.
El PSD, partido mayoritario en el Parlamento, ha evitado hasta ahora apoyar cualquier candidato que no sea de su formación, mientras que el AUR — liderado por el polémico George Simion — ha condicionado su respaldo a reformas migratorias y de seguridad. La abstención conjunta de ambos partidos en la votación de el martes refleja su estrategia de mantener el vacío de poder para forzar concesiones. El PNL, aliado histórico de Bolo jan, tampoco ha logrado un acuerdo interno para respaldar a Muresan, dividido entre su ala más moderada y sectores cercanos al AUR.
Con dos rechazos a Dan, la Constitución exige disolver el Parlamento en 45 días
La Constitución rumana establece que, tras dos rechazos consecutivos a un candidato a primer ministro, el presidente debe disolver el Parlamento y convocar elecciones en un plazo máximo de 45 días. Sin embargo, Dan ha insistido en que «no hay prisa» y ha explorado opciones alternativas, como nombrar un gobierno técnico o negociar un pacto de última hora. Fuentes cercanas al Palacio Cotronei — sede presidencial — señalan que el mandatario prefiere evitar comicios anticipados por el riesgo de que el AUR consolide su liderazgo, pero tampoco puede perpetuar un gobierno en funciones sin mayoría parlamentaria.
El AUR, partido de extrema derecha que ha ganado apoyo en las encuestas gracias a su discurso antiinmigración y anticorrupción, podría salir reforzado de unas elecciones anticipadas. Su líder, George Simion, ha acusado al PSD de «traicionar a Rumanía» al bloquear la formación de gobierno y ha exigido la dimisión de Dan. El PSD, por su parte, ha culpado al AUR de «provocar la crisis» con sus exigencias inasumibles, mientras que el PNL se encuentra en una posición débil, sin capacidad para imponer un candidato propio.
La Comisión Europea ha expresado su preocupación por la situación, recordando que Rumanía debe aprobar sus presupuestos para 2027 antes del 31 de diciembre. Sin un gobierno estable, el país podría enfrentar sanciones por incumplimiento de las reglas fiscales de la UE, agravando su ya delicada situación económica. El Banco Nacional de Rumanía ha advertido de que la prolongación de la crisis podría desencadenar una fuga de capitales y una mayor depreciación del leu.
Mientras, la ciudadanía rumana muestra creciente descontento. Según un sondeo de Curen tul publicado este mes, el 68 % de los encuestados considera que la clase política «no representa sus intereses», y el 55 % apoyaría una reforma constitucional para limitar el poder de los partidos tradicionales. La movilización social, sin embargo, sigue siendo limitada, con protestas esporádicas en Bucarest y otras ciudades, pero sin el alcance necesario para presionar a los partidos.
La próxima semana, Dan deberá decidir si nombra un nuevo candidato a primer ministro — con pocas probabilidades de éxito — o si, finalmente, convoca elecciones. La presión de Bruselas y los mercados podría acelerar su decisión, pero el presidente parece decidido a agotar todas las opciones antes de ceder.



