La organización agraria exige inspecciones para evitar fraudes en las compras y reclama pagos en un plazo máximo de 30 días
La organización agraria ASAJA Castilla-La Mancha solicitó a la Agencia de Información y Control Alimentarios una supervisión directa sobre las compras de pistacho. El objetivo de la petición se centra en vigilar el cumplimiento estricto de la Ley de la Cadena Alimentaria. La entidad alertó sobre compradores que ofrecen contratos bajo la fórmula de «acuerdos de colaboración» o «colaboración industrial». Estas modalidades eluden las obligaciones legales de una compraventa mercantil ordinaria.
Los representantes agrícolas sostienen que cambiar el nombre del contrato no modifica la realidad jurídica de la transacción comercial. Utilizar estas figuras contractuales para evitar la ley vigente podría derivar en un supuesto de «fraude de ley». La Agencia de Información y Control Alimentarios ejerce la potestad sancionadora en el sector agroalimentario estatal. Sus inspectores pueden abrir expedientes de oficio o tras denuncias del sector para castigar cláusulas abusivas.
El cobro de la cosecha concentra el núcleo de las reclamaciones de los productores durante la presente campaña. ASAJA defiende que el pistacho debe clasificarse como un producto fresco y perecedero justo al momento de la entrega inicial. Bajo este criterio, los industriales deben pagar la cosecha en un plazo máximo de 30 días. La organización rechaza que pasos industriales como el secado o la clasificación sirvan de excusa para dilatar dicho desembolso.
Las quejas también abarcan la determinación final de los importes abonados en las instalaciones de procesado. Los agricultores solicitan parámetros comunes y objetivos para calcular las mermas y el rendimiento final del fruto entregado. Junto a este reclamo, la asociación pidió a las lonjas agrarias publicar cotizaciones oficiales del fruto en verde. Un valor de referencia neutral evitaría presiones bajistas injustificadas ante los menores volúmenes cosechados en potencias como Irán y Estados Unidos.
El cultivo del pistacho representa una alternativa productiva clave y en constante expansión en los campos castellanomanchegos. Frente a las irregularidades detectadas, la organización defendió a las empresas transformadoras que sí formalizan acuerdos transparentes conforme al marco legal. Esas compañías garantizan la estabilidad de un cultivo estratégico frente al alza generalizada de costes que soportan las explotaciones.







