La víctima, Laura, había denunciado a su expareja, Dámaso, también agente de la Guardia Civil, por violencia de género y llevaba un proceso de divorcio en marcha
La denuncia presentada por Laura había sido tramitada por la Unidad de Violencia de Género (UH) de la Guardia Civil, que había activado las medidas de protección correspondientes, incluyendo la asignación de un número de teléfono de emergencia y la realización de un plan de seguridad para la víctima.
Según fuentes de la Guardia Civil, Dámaso había sido sometido a un proceso de evaluación psicológica y había recibido tratamiento para controlar su agresividad, pero parece que estos esfuerzos no fueron suficientes para prevenir el trágico evento.
Fuente: ABC (España)





