Alcalde de Madrid y Gobierno de Sánchez chocan por la acampada de Sol; el PP exige desalojarla y acusa al delegado del Gobierno de permitirla
Alberto Núñez Feijóo calificó el martes de «descorazonador» el desahucio de Maricarmen, una anciana madrileña de 84 años, y exigió «medidas excepcionales» para casos como el suyo. Sus palabras contrastan con las de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, que minimizó el episodio al tacharlo de «uno más» de los desahucios anuales y cuestionó la edad para dejar de pagar el alquiler.
El Consejo de Ministros aprobó el martes dos decretos urgentes sobre vivienda —que el Congreso votará el próximo viernes— tras el caso, pero la división en el PP es clara: Feijóo, líder de la oposición, criticó al Gobierno por su gestión, mientras Ayuso y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez‑Almeida, culpan al delegado del Gobierno, Francisco Martín, de permitir la acampada en Sol en apoyo a Maricarmen, que ya se compara con el 15‑M.
El PP exige desalojar la protesta y acusa a Martín de «órdenes expresas» a la Policía para mantenerla. Almeida, por su parte, presume de haber mediado para que Maricarmen vuelva a su casa, aunque la izquierda madrileña le reprocha no haber evitado el desahucio desde el principio. Mientras, Génova intenta desviar el foco hacia la crisis de Ceuta, pero Feijóo insiste en su plan de «un millón de viviendas» si llegan al Gobierno.
El caso expone las grietas en el PP: desde la dureza de Ayuso hasta la aparente flexibilidad de Almeida, mientras el Gobierno de Sánchez intenta aprobar medidas urgentes bajo presión social.
El debate se intensificó cuando, tras clausurar el campus anual de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), presidida por José María Aznar, Feijóo pronunció sus comentarios sobre el desahucio. En la misma ocasión, el alcalde de Madrid afirmó haber facilitado la mediación entre los representantes legales de Maricarmen y la empresa Urba gestión, la propietaria del edificio, para permitir su retorno a la vivienda. Estas declaraciones, que se difundieron en los medios locales, han alimentado la polémica dentro del PP y entre los partidos de la oposición.





