El 14,3% de los votantes populares en 2023 (1,15 millones) ahora apoya a Abascal, mientras solo el 7,4% de los voxistas (225.000) regresa al PP. Un desequilibrio que explica el estancamiento de Feijóo y el crecimiento de Vox
El Partido Popular pierde casi un millón de votos frente a Vox, según datos de matrices de transferencia electoral analizados por The Objective. De los 8 millones de votantes que apoyaron al PP en julio de 2023, el 14,3% (1,15 millones) ahora respalda a Santiago Abascal, mientras solo el 7,4% de los votantes de Vox (225.000) regresa a las filas populares. Un desequilibrio que refleja una fuga masiva y unidireccional: el PP pierde votantes a un ritmo cinco veces mayor del que gana.
Este fenómeno no es puntual, sino parte de un trending consolidado: entre 2019 y 2023, Vox perdió más de 500.000 votos, pero el PP recuperó parte de ese electorado en un efecto ‘voto útil’. Ahora, sin embargo, el flujo se ha invertido. El votante que migra a Vox —más joven, masculino y urbano— ya no lo hace por castigo, sino por convicción. Su motor es el rechazo a la inmigración, la vivienda inalcanzable y la desconfianza hacia las instituciones, agravios que el PP no logra neutralizar con cambios de tono.
La estrategia de Génova para frenar la hemorragia —subir el volumen en discursos y adoptar posturas más duras— no funciona. Según el análisis, la sobreactuación refuerza la percepción de que el PP imita a Vox, acelerando la fuga. El caso de Ciudadanos en 2019, que perdió 47 escaños al intentar copiar al PP, es un precedente claro: «Ante la duda entre el original y la marca blanca, el votante enfadado elige siempre el original», advierte el texto, citando al politólogo Albert O. Hirschman.
El PP enfrenta ahora una encrucijada: endurecer su discurso para retener a los votantes más conservadores y arriesgarse a perder el electorado moderado, o moderarse y aceptar que una parte de su base ya no volverá. Europa ofrece ejemplos de ambos caminos: desde el cordón sanitario alemán contra la extrema derecha hasta la Italia donde la derecha radical absorbió a la liberal-conservadora. El tiempo apremia: cada mes de indecisión acelera la transferencia de votos, y cada intento de imitación a Vox consolida su liderazgo en el bloque.
Mientras, las encuestas reflejan el costo de la indecisión: Feijóo estanca su apoyo en el 30-32%, lejos del 40% necesario para ganar en 2027, mientras Vox supera el 20%. El Excel de los adversarios sigue engordando.




