El Partido de Autenticidad y Modernidad (PAM) consolida su victoria y nombra a su coordinadora general para el cargo clave, rompiendo el tradicional dominio masculino en el Gobierno marroquí
Fátima Zahra el Mansour, exministra de Vivienda y coordinadora general del Partido de Autenticidad y Modernidad (PAM), será la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra de Marruecos. El nombramiento, anunciado tras las elecciones del 23 de septiembre, consolida el ascenso del PAM, que logró la victoria en los comicios y rompe con la tradición de un Gobierno liderado históricamente por hombres.
El Mansour, de 40 años y originaria de Marrakech, sustituirá a Aziz Janucá, quien hasta ahora ocupaba el cargo. Su designación sorprende tras semanas de especulación sobre otros candidatos, como Fouzia Lekjaa, actual presidente de la Federación de Fútbol de Marruecos, quien también formaba parte del PAM.
El PAM, partido de centroderecha, obtuvo la mayoría en las elecciones del pasado 23 de septiembre, un resultado que marca un giro en el panorama político marroquí. El nombramiento de El Mansour no solo simboliza un hito histórico para el país, sino que también refleja el fortalecimiento de una formación política que apuesta por la modernización y la autenticidad en su discurso.
Un hito histórico en la política marroquí
Marruecos no había tenido hasta ahora una primera ministra en su historia. El cargo, creado en 1998 bajo el reinado de Hassan II, ha estado siempre ocupado por hombres, consolidando una estructura de poder tradicional. La elección de El Mansour, sin embargo, responde a una estrategia del PAM para renovar su imagen y atraer a un electorado más joven y diverso.
Su trayectoria política incluye su paso como ministra de Vivienda, donde impulsó reformas para mejorar el acceso a la vivienda en zonas rurales y urbanas. Este cargo le dio visibilidad y experiencia en la gestión de políticas públicas, clave para su ascenso al puesto de coordinadora general del partido.
El nombramiento genera expectación interna y externa
El nombramiento ha generado expectación tanto dentro como fuera del país. En el ámbito interno, el PAM deberá demostrar su capacidad para gobernar en un contexto marcado por desafíos económicos y sociales, como el desempleo juvenil —superior al 20%— y las tensiones en el Sáhara Occidental, un tema que sigue siendo un punto de fricción con Argelia y España.
En el plano internacional, su llegada al Gobierno podría influir en las relaciones con socios clave como España, Francia y los países del Magreb. El PAM ha mostrado un discurso más pragmático en temas de seguridad y cooperación, lo que podría abrir nuevas vías de diálogo, especialmente en materia migratoria y energética.
El rey Mohamed VI, quien tiene un papel decisivo en la designación de la primera ministra, ha respaldado públicamente la elección, subrayando su apoyo a la modernización del país. Sin embargo, el verdadero desafío para El Mansour será consolidar su liderazgo en un sistema político donde el poder real sigue concentrado en la monarquía.



