La UE prepara un ‘Protocolo de Emergencia’ similar al Artículo 5 de la OTAN mientras España rechaza enviar buques a la misión Aspides en el mar Rojo
Kaja Kallas, jefa de la diplomacia europea, alertó ayer de que Rusia planea más ataques con drones y sabotajes contra Europa para dividir a la sociedad y frenar el apoyo a Ucrania. Lo anunció antes de una reunión de ministros de Defensa en Bruselas, donde presentó un Protocolo de Emergencia para responder a estas amenazas, inspirado en el Artículo 5 de la OTAN.
La medida, propuesta por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, busca un marco de coordinación para reaccionar ante ataques híbridos —como el intento de bombardeo con drones sobre el aeropuerto de Leipzig—, aunque aún no está claro cómo se aplicará sin solaparse con herramientas existentes. Mientras, Rusia intensifica su retórica: el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, respondió a las advertencias alemanas con un discurso en la ONU donde cuestionó el rearme de Berlín, acusándolo de repetir errores de la Segunda Guerra Mundial.
El contexto es crítico: la CIA ya había advertido días antes de que Moscú podría atacar a España, Francia o Italia desde barcos o drones. La UE actúa con urgencia, pero la respuesta española a otra crisis —la petición de reforzar la misión naval Aspides en el mar Rojo— fue negativa: la ministra de Defensa, Margarita Robles, reiteró que España mantendrá su compromiso con la operación Atalanta contra la piratería, sin enviar más buques.
La escalada refleja un patrón: Rusia combina ciberataques, desinformación y operaciones militares limitadas para erosionar la unidad occidental. El Protocolo de Emergencia podría ser clave, pero su eficacia dependerá de cómo se articule sin duplicar esfuerzos con la OTAN.
El protocolo contempla la creación de un centro de coordinación de crisis que reunirá a los servicios de inteligencia de los Estados miembros y a la Oficina de Seguridad y Defensa de la UE para evaluar amenazas en tiempo real, con el objetivo de evitar la fragmentación de respuestas y garantizar una acción conjunta.
Además, el documento señala que, en caso de un ataque, la UE podría movilizar recursos militares de manera conjunta, aunque la organización no dispone de un ejército propio y dependería de las fuerzas de los Estados miembros para responder de forma coordinada.






